sábado, 15 de septiembre de 2018

SAL&ROCA, SEPTIEMBRE, 2018


Sal&Roca, septiembre de 2018


Diarios de una nómada apasionada
Isabelle Eberhardt
Traducción de Adolfo García Ortega
La línea del horizonte
215 páginas

Este libro es una confesión. Se trata de una recopilación del pensamiento y en sentimiento íntimo de Isabelle Eberhardt (Meyrin, Ginebra, 1904 – Aïn Sefra, Argelia, 1904). Dictado sin cortapisas y con un afán juvenil, el mismo de quien se ve en la tesitura de hacerse adulto y elige hacerse adulto con todas sus consecuencias, es una obra maestra de la duda y la elección, de la observación y la integración del modo de vida elegido en eso que, a falta de otra palabra, llamaremos alma. Viajera y escritora suiza de origen ruso, Isabelle vivió, y murió cuando una riada inundó su casa, en el desierto argelino a la edad de 27 años. Hija ilegítima de Nathalie d´Eberhardt y de Alexandre Trophinowsky, sacerdote armenio amigo de Bakunin, recibió una educación nada convencional. Muy temprano tomó la costumbre de vestirse como un hombre para experimentar una vida libre y sin ataduras. Emuló a Alí-Bey (Domingo Badía) o al mismísimo Richard F. Burton. En 1897 viaja con su madre a Argelia y ambas se convierten al Islam, pero su progenitora muere a los seis meses en Bône y allí quedó enterrada con el nombre de Fatma Mannoubia. Poco después Isabelle se traslada definitivamente al país y comienza una vida en la que se mezcla sus correrías a caballo por el desierto vestida de hombre, sus crónicas de guerra, artículos para medios franceses, y hasta labores de espía para el general Hubert Lyautey. Su encuentro con el suboficial Slimène Ehnni, con quien se casó en 1901, le proporcionó la poca estabilidad emocional que tuvo en vida.
Los años finales de su corta, ambigua, e intensa vida en el desierto argelino son la médula de estas páginas escritas entre 1900 y 1904, el año de su trágica muerte. Cuando Isabelle redacta estas notas no tenía in mente su publicación, por lo que constituyen un documento veraz y espontáneo sobre sus preocupaciones, pero también su personalidad. Apasionada, rebelde, tierna, Isabelle se funde con el desierto y la cultura árabe con una exaltación romántica que lo impregna todo. Vestida de hombre y bajo la identidad masculina de Mahmoud Essadi recorre el desierto, da cuenta de su pasión por la Causa Árabe, se inicia en la espiritualidad sufí y ama locamente a Slimane Ehnni, el soldado argelino con quien se casó en 1901.
Su propia vida fue su mejor novela. Una vida que ha inspirado un par de películas, documentales, novelas y una ópera. Hasta el propio John Berger coescribió un guion sobre su fascinante historia.
“Nómada era ya cuando, de pequeña, soñaba al mirar las carreteras, las blancas carreteras tan atrayentes que conducen, bajo el sol que entonces me parecía más deslumbrante, directas a los encantos desconocidos... Y nómada seré el resto de mi vida, enamorada de los horizontes cambiantes, de las lejanías por explorar”.


Reporteras españolas, testigos de guerra
Ana del Paso
Debate
334 páginas

"Cuando una periodista es destacada a una zona de conflicto no viaja pensando en vivir o morir, sino con el objetivo de contar lo que sucede", afirma en Reporteras españolas, testigos de guerra Ana del Paso, doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense y durante años periodista internacional en la agencia EFE. "A mí me ha costado mucho llegar a donde he llegado y me preguntaba si a otras compañeras les había pasado lo mismo: lo duro que es hacerse un hueco, ser enviadas o proponer y elegir temas", añade tras haber sido corresponsal en Oriente Próximo o enviada a la Guerra del Golfo.
Como respuesta nació esta obra, fruto de la primera tesis dedicada a las reporteras y enviadas especiales españolas que a lo largo de la Historia han informado sobre conflictos armados: desde Francisca de Aculodi, la mujer que en 1687 se convirtió en la primera periodista de nuestro país, y sus colegas de finales del siglo XIX y principios del XX Carmen de BurgosTeresa de Escoriaza o Josefina Carabias; hasta 34 periodistas contemporáneas, pioneras como Rosa María Calaf y Carmen Sarmiento, de TVE, o colegas de EL MUNDO como Mónica G. Prieto o Rosa Meneses.
"Han sido tres años de pedir datos, contrastar información, hacer entrevistas, elaborar fichas, comparar sus crónicas... Cada una en nuestra época hemos tenido problemas, mucha presión por parte de los jefes, las redacciones o los compañeros, pero ahí estamos", explica sobre el machismo imperante en la profesión.


Si levantase la cabeza Francisca de Aculodi, la española que en 1687 se convirtió en la primera periodista española, se quedaría perpleja al ver el número creciente de reporteras y enviadas especiales que informan de conflictos armados. Son testigos de excepción que trabajan al límite en situaciones de horror y muerte. Describen la guerra, la fotografían y la filman, la analizan, entrevistan a uno y otro bando, se esfuerzan para que no permanezcamos impasibles ante las injusticias humanas. Este libro habla de cinco siglos de periodismo de guerra hecho por mujeres que han informado de acontecimientos históricos. Desde las pioneras como Carmen de Burgos, Teresa de Escoriaza o Josefina Carabias, por citar algunas, hasta las jóvenes reporteras españolas que informan desde Oriente Próximo, África, América y Asia. Todas han conseguido romper moldes, hacerse un hueco en este difícil sector y convertir su vocación de periodista en su medio de vida; ser ellas, y no otros, las que informen del territorio hostil.
Esta es la primera obra que recoge testimonios de treinta y cuatro periodistas contemporáneas, que hablan alto y claro. Han sobrevivido a guerrillas, mercenarios, terroristas, sátrapas, dictadores, francotiradores, políticos corruptos y traficantes de personas. Han sido detenidas, expulsadas del país, amenazadas de muerte y tiroteadas, pero todas cuentan con el respeto profesional que se han ganado a pulso. Han demostrado su valía como nadie y, a pesar pertenecer a décadas tan alejadas, comparten muchos de los impedimentos que sufrieron las pioneras de esta profesión.

La vuelta al mundo de Lizzy Fogg
Elisabeth G. Iborra
Casiopea
530 páginas

El libro lleva el subtítulo de Consejos para mujeres que viajan solas. ¿Se necesita algo más? Sí, un sentido del humor y del compromiso con el lector, porque en este volumen Iborra nos hablará de los mejores tiempos, al menos de los mejores tiempos para sus viajes con la mochila. Y todos nos podemos identificar con ella.Creo que a todos suele acabar cambiándonos la vida porque, en tanto tiempo a solas contigo mismo y poniéndote a prueba cada día, aprendes realmente quién eres por dentro y vuelves con las ideas bien claras de lo que quieres y lo que nunca más volverás a aguantar. A todos los niveles”, ha dejado dicho la autora, que se propone realizar el sueño de dar la vuelta al mundo y sugiere, a quien lo tenga, que no se ponga escusas, que, sencillamente, se ponga en marcha. “Espero que mi relato os despierte la curiosidad, las ganas, la pasión por conocer lugares y gentes que os llenarán el alma sólo de leer cómo son, imaginaos si los conocierais en persona”. Durante su periplo se encuentra con gente impresionante que da lecciones de humanidad y generosidad. De país en país vive mil aventuras, descubre rincones mágicos que la llevan hasta las lágrimas y se descubre a sí misma en todas las situaciones, desde lo cotidiano al riesgo. Crece emocional e intelectualmente. “Para mí, esta vuelta al mundo ha sido mi Postgrado… en Inteligencia Emocional”.
No se sabe si emprendió antes la aventura de escribir o la de viajar. Porque Elisabeth G. Iborra lleva ambas cosas en las venas. Autora de un bestseller (Anécdotas de enfermeras), y de otros libros que han sido superventas (La medicina todo lo cura, El amor me persigue, pero yo soy más rápida, a ti te encontré en Internet, o Este año si!). Elisabeth, vividora, transgresora, con un sentido del humor que lo llena todo, periodista especializada en temas de sexología y en relaciones sentimentales, recuerda una de esas pioneras victorianas adelantada a su tiempo. Porque todo cuanto hace, o la forma en la que lo hace, tiene algo de rompedor. 

La trenza
Laetitia Colombani
Traducción de José Antonio Soriano Marco
Salamandra
208 páginas

Porque esta es una sección literaria, recomendamos algo de ficción. No es lo habitual, pero en este caso nos ha parecido que no carece de interés. Para construir esta hermosa y lírica novela, Colombani se sumergió a fondo no solo dentro de la piel de las tres mujeres protagonistas, sino también del mundo que les rodea. Las sociedades, el aspecto y las costumbres, la maldición de las tradiciones y la buena o mala suerte de no haber elegido dónde nacer, imponen el devenir de las protagonistas de esta novela. Una buena compañía para el viaje, al mar o a la montaña. Una obra sobre las bifurcaciones que nos presenta el hecho de vivir y el riesgo de la elección, sobre el coraje necesario para poner en marcha un orden diferente.

La trenza fue uno de los fenómenos editoriales de 2017. En esta narración vibrante y conmovedora, Laetitia Colombani —guionista, directora y actriz de reconocido prestigio— aborda las historias de tres mujeres que, nacidas en continentes muy dispares, comparten unas ideas y sentimientos que las unen en un poderoso anhelo de libertad.

INDIA. En Badlapur, la intocable Smita sobrevive recogiendo los excrementos de una casta superior. Resignada a su condición, está decidida en cambio a que su hija no siga sus pasos: la pequeña irá a la escuela y su vida será digna y provechosa, aunque para ello Smita tenga que desafiar las normas establecidas.
ITALIA. A Giulia le encanta trabajar en el taller familiar, el último de Palermo que confecciona pelucas con pelo auténtico. Hubiera podido ir a la universidad, pero dejó el instituto con dieciséis años para iniciarse en los secretos de este oficio. Cuando su padre sufre un accidente y Giulia descubre que el negocio está al borde de la quiebra, afronta la adversidad con valentía y determinación.
CANADÁ. Sarah es una abogada de éxito en Montreal que lo ha sacrificado todo por su carrera: dos matrimonios fallidos y tres hijos a los que no ha visto crecer. Un día, tras caer desmayada en el transcurso de un juicio, Sarah comprende que su vida ha dado un vuelco y que deberá escoger lo que de verdad le importa.
Smita, Giulia y Sarah no se conocen, pero tienen en común el empuje y el tesón de las mujeres que rechazan lo que el destino les ha reservado y se rebelan contra las circunstancias que las oprimen. Como hilos invisibles, sus caminos se entrelazan, formando una trenza que simboliza la voluntad inquebrantable de vivir con esperanza e ilusión.

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