Historia
del infierno
Georges
Minois
Traducción
de Susana Prieto Mori
Siruela
Madrid,
2026
165
páginas
Averno
es el lugar donde no hay pájaros. Eso dice el origen de la palabra, la griega aornos
que significa sin aves. Para Sartre, el infierno son los demás, que es una
expresión bastante cursi que significa que tenemos que acostumbrarnos a que nos
pisen los pies cuando estamos entre una multitud. Pero si sumamos ambas ideas,
resulta que el verdadero paraíso sería ese lugar donde cantan los pájaros al
salir el sol, y las demás bestias celebran que no exista ningún humano que se
dedique a talar árboles. Estamos rodeados de peligros y los más gordos los
ocasionamos nosotros. Para controlarlos creamos las ideas de vigilar y
castigar, sobre las que Foucault escribió unos estupendos ensayos en los que
entendía que esa estrategia es una maldición y algo de lo más inútil. El
ejemplo más extremo es la creación del infierno, y la implantación de esa idea
en nuestras mentes, para que estemos controlados por el miedo y la culpa, que
son hermanos siameses.
Lo
que conviene hacer es salirse un poco de los mitos para mirar el cuadro desde
fuera, como hace el historiador Georges Minois (1946) en este entretenidísimo
ensayo que trata de lo oscuro, pero está lleno de color. Escrito hace veinticinco
años, no hay ninguna posibilidad de que pierda la frescura. Minois se dedica a
relatar la historia del infierno en las culturas, desde la prehistoria hasta
nuestros días, y el resultado es un elogio a la fantasía, a la literatura
fantástica. Borges reconoció en algún momento que había recopilado varias
antologías de literatura fantástica, pero que en ninguna de ellas había
introducido al creador de Dios, que es lo más fantasioso que se lo podía
ocurrir. No vamos a llevar la contraria a Borges en asuntos como este. Si nos
atenemos a Minois, efectivamente la fantasía y la fe forman un dúo que da lugar
a grandes obras, a obras monumentales. Hay que tener en cuenta que en la
literatura fantástica la lógica irracional debe convivir con algo de lógica
racional para que nos resulte creíble. Esto genera cierta incertidumbre, y nada
mejor que quitarle a uno el suelo bajo los pies para empezar a sentir miedo. Como
uno no sabe dónde colocar el miedo, lo que nos indican los creadores de estos
infiernos es que debemos temer a Dios, o a los dioses, si el panteón es plural.
Así nos será más sencillo aceptarlo.
Minois
recorre todas las creaciones de infierno, detallándolas con un saber hacer que nos
lleva de sorpresa en sorpresa, hasta llegar al siglo XX, donde nos encontramos
con los pareceres de grandes filósofos. Historia del infierno es un
tratado de historia, teología, filosofía y literatura fantástica, de esa que no
parece tener dueño, que no podemos atribuirle a un único creador, como no se
puede atribuir a la literatura popular, a muchos cuentos de hadas. Es un libro que
nos demuestra que la historia cultural puede resultar tan seria como
maravillosa. Una obra que no conviene perderse.






