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jueves, 16 de marzo de 2017

Yo y el otro, él y el otro, la identidad y el otro. La fantasía de un pasado al que es posible volver

Cuenta Manuel Vicent en una columna publicada hace años, tantos que se antojan siglos, la historia de un mielero que entraba en el Tribunal Supremo de vez en cuando. En las alforjas cargaba productos puros de la tierra, que no sonaban al pasar bajo el arco detector de metales, y saludaba con tal confianza a los guardias que éstos daban por supuesto que se trataba de uno más de la casa. Describe Vicent el edificio como un lugar “donde se impone el silencio que deriva de gruesas alfombras, cortinajes densos, maderas oscuras, recorrido por infinitos pasillos por los que de vez en cuando cruzaba una secretaria con un sumario amarillo”. El mielero entraba en el despacho de un juez o del fiscal jefe, se quitaba la boina y vendía embutidos, queso y miel de la Alcarria. Y al abandonar el edificio, si alguien le preguntaba dónde había estado, el mielero habría levantado la boina para rascarse el cogote, sin dejar de alzar los hombros y las cejas. Se trataba, en suma, de un hombre de pocas palabras.

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lunes, 13 de marzo de 2017

UNA TEMPORADA EN TINKER CREEK

Que la filosofía es un subgénero de la poesía lo enunció, hace siglos, Michael de Montaigne. Y hasta hace unas décadas, esa idea fluía incluso por los premios de ensayo. Como el Pulitzer con que se galardonó a este libro sereno y sensato, que se parece más a un rezo que a una tesis:
“Soy la superviviente raída y mordisqueada de un mundo caído y me las arreglo bien. Envejezco y me comen, aunque yo también he comido. No estoy limpia ni soy bella ni tengo el control de un mundo brillante donde todo encaja, pero en cambio estoy deambulando sorprendida sobre un fragmento de madera, vestigio de un naufragio, al que he venido a cuidar, cuyos árboles roídos exhalan un aire delicado, cuyas criaturas ensangrentadas y llenas de cicatrices son mis compañeras queridas, y cuya belleza palpita y brilla no en sus imperfecciones, sino a pesar de ellas, de un modo sobrecogedor, bajo las nubes rasgadas por el viento, aguas arriba y abajo.”
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