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jueves, 11 de mayo de 2017

'La regata', de Manuel Vicent

La regata

Manuel Vicent

Alfaguara
Madrid, 2017
233 páginas

De las tres formas de agua salada a las que Isak Dinesen confiaba la cura de todos los males -el sudor, las lágrimas, el mar-, Manuel Vicent elige el mar. El mar es un paisaje y una narración. Y fuera del ADN o las injusticias que cometieron nuestros padres, fuera de cómo uno aprenda qué es la amistad, es decir, al margen de los vínculos humanos, son las dos palabras que nos construyen. Contra Paraíso, la mejor obra de Vicent, es el paradigma de esta fe. Vicent se entrega al idilio de su relación con el Mediterráneo, el mar que más narraciones ha gestado, en esta nueva obra, más próxima a Son de mar que a la autobiográfica antes mentada: el Mediterráneo puede devolverle a uno cualquier fantasía, no solo la infancia. Pero ahora el mundo, que nació en el Mediterráneo, está lleno de víctimas como el mar de contaminación.

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miércoles, 29 de marzo de 2017

‘El mar es tu espejo’, de Catalina Gayá Morlá

El mar es tu espejo. Historias de tripulaciones abandonadas en el Mediterráneo.

Catalina Gayá Morlá

Libros del K.O.
Madrid, 2017
150 páginas

El Mediterráneo es un mar envenenado y una mitología. Su travesía sigue siendo la de Ulises y la de Eneas, pero en el fondo de las aguas pegadas a las costas, la polución se ha hecho dueña del territorio donde deberían bañarse las anguilas y los pulpos. A pocos mares se vierte tanta basura como al Mediterráneo, y de pocos lugares esperamos unas puestas de sol que contengan una belleza milenaria. Sin embargo, al margen del Mediterráneo de las pateras y las reservas de poseidonia, existen otros mares que conviven con él. Apenas quedan puertos pesqueros puros ni islas sin explotar, apenas cabe la posibilidad de perderse en un mar de sirenas y de Caribdis gracias al GPS, pero junto a todo ello, convive un mar en el que barcos varados no tienen futuro. Catalina Gayá Morlá ha escrito uno de los libros de viajes y periodismo más interesantes que hemos recibido en años. “En Italia hay doce tripulaciones abandonadas. En Estambul me han dicho que hay cien barcos a la deriva”. Y sobre esos barcos, de bandera de conveniencia y tripulación cosmopolita, si es que queda la suficiente gente como para llamar a sus habitantes tripulación, versa este recorrido por puertos del Mediterráneo, desde Ceuta hasta el canal de Suez.
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