Sin
atajos hacia la cima
Ed
Viesturs
Traducción
de Blanca Mira
Quaterni
Extreme
Madrid,
2026
413
páginas
Hay
catorce montañas de más de ocho mil metros en el planeta Tierra, y hay una gran
historia detrás de cada una de las personas que las han coronado. Esas grandes
historias tendrán máximo común denominador y mínimo común múltiplo, porque en
todas ellas se contiene la misma esencia, la que es común a la aventura, que es
algo que nos afecta y consigue incrementar nuestra experiencia vital. Por eso
hay que atender a los relatos de los alpinistas no pensando en que son
narraciones desconsideradas, en el sentido en que es desconsiderado quien nos
habla de lo que nunca podremos alcanzar, sino considerando que hay mucha,
muchísima humanidad en su batalla. Y batallas es lo que hacemos todos en cuanto
escuchamos el despertador. Antes hemos estado soñando, y en esos sueños hemos
visto pasar a nuestros deseos. En la vigilia tenemos presente a esos deseos
mientras nos lavamos los dientes y revisamos la agenda, en la que se incluye
una visita al médico porque algún asterisco de la última analítica nos ha
mosqueado.
En
esta iniciativa que abre la editorial Quaterni, Quaterni Extreme, vamos
a encontrarnos con la cara y el alma de aventureros, entre ellos esta con la
que inaugura el sello, que lleva la firma de Ed Viesturs (Indiana, 1959). Para
quien no esté familiarizado con ese nombre, hablamos del primer estadounidense
en ascender las catorce grandes cumbres. Para hablarnos de su vida, tirando del
hilo de esas conquistas, se ayuda del veterano David Roberts, un periodista
especializado en crónicas de aventura, de quien conocemos su oficio y su
solvencia. Viesturs nos va a llevar a la que podría considerarse la segunda
gran edad dorada del himalayismo, tas la de los pioneros. Si queremos familiarizarnos
con esta referencia, basta con saber que los nombres de alpinistas españoles
que aparecen, con quienes compartió aventuras, fueron Alberto Iñurrategi y Araceli
Segarra. Pero antes de reunirse con ellos en el Annapurna o el Everest, Viesturs
tuvo que buscarse la vida en tiempos en los que no era fácil encontrar salidas
comerciales para un espíritu bohemio. Eso, junto a la incorporación de la
familia, algo que se irá haciendo poco a poco a medida que avanzamos en la
lectura, marca lo externo a la pura montaña, define un entorno que nos explica
al protagonista, a alguien que es uno más de nosotros, alguien que ama a su
mujer y a sus hijos, y que intenta cumplir la parte de sus sueños que se
corresponde a los deseos.
Desde
la primera página nos daremos cuenta de que estamos frente a alguien muy
riguroso en el relato de las ascensiones, alguien empeñado en que le
acompañemos desde dentro, alguien que nos invita a pensar con él sobre lo que
va sucediendo durante la aventura. Lo que sucede podemos darlo por supuesto: superar
los escollos del frío, de la altura, o las dificultades de los pasos de
escalada y de hielo, no es nada sencillo. La novedad es incorporar lo que va
pensando, lo que va sintiendo, en la que destaca, por encima de todas las
cualidades, la obsesión por la seguridad. Reconocemos que nos habla alguien que
ha disfrutado, sí, pero también alguien para quien lo más importantes es
regresar entero y, además, que regresen enteros sus compañeros, y hasta los
desconocidos. Porque algo que sobrenada a toda la narración es la solidaridad.
Y esa solidaridad no supone, para nada, poner plomo en las alas. Al revés,
reconocemos más libertad en ella que en la del alpinista que puso su triunfo
por encima de apoyar a otros alpinistas. Viesturs no olvida, como cabe esperar,
las explicaciones más técnicas, que nos ayudan a ambientarnos, pero de lo que
se trata es de coordinar todo eso con su vida personal, con una biografía en la
que destacan las ganas de vivir, de compartir los días y las noches. De ahí,
por ejemplo, la enorme admiración con la que se refiere a otros grandes
montañeros. Admirar podría ser el verbo que mejor definiera este libro: una
admiración, la que nos provoca, que tiene que ver con las facultades de saber
apreciar la vida y que nos contagia con éxito. De ahí que sea tan importante su
publicación.

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