martes, 5 de diciembre de 2023

DELTA

 

Delta

Gabi Martínez

Seix Barral

Barcelona, 2023

440 páginas


 


Estos son algunos de los escritores de referencia de Gabi Martínez (Barcelona, 1971): Henry Beston, Roger Deakin, Wilfred Thesiger, Rachel Carson. La vida aislada en la naturaleza, el agua como lugar de bautismo constante, la convivencia con los habitantes de las marismas y la defensa del medio ambiente contra cualquier ecocidio. Cuatro mimbres con los que tejer esa cualidad que podríamos llamar tener buen corazón, lo cual puede ser un obstáculo para una vida regida por unos señores con mantequilla hasta las orejas que gobiernan el mundo con la sensibilidad de un psicópata. Eres un buen muchacho, pero no entiendes nada, es una sentencia que puede escuchan quien se rige por proyectos en los que se pretende rescatar lo único que nos salva: la dignidad y la belleza. Delta entra de lleno en este propósito, en esta literatura comprometida, construida sobre el sustrato de una duda constante: «¿Eres de confianza o no?». Si vas a traicionar a alguien, ¿a quién vas a traicionar? Pero no hay traición alguna en este relato de un año viviendo en una casa en el delta del Ebro. Y vivir significa convivir: con el agua, con la gente, con la naturaleza, con los ideales. Sólo existe una forma de expresar la intensidad de la vida y esta tiene que ver con querer. Gabi Martínez tiene tal cariño por en entorno que siente que vive en él, es decir, que será el entorno el que te vaya construyendo. En cuanto a los habitantes, los vecinos, la tribu, a la hora de participar en la vida con ellos se muestra respetuoso, y a la hora de expresarlo en negro sobre blanco, como autor, proyecta un cariño digno de los mejores novelistas.

Hay felicidad, y junto a ella van viniendo las ráfagas de las inevitables hermanas de la felicidad, que son la tristeza, la rabia o el conocimiento. Sabíamos que nos encontrábamos frente a un autor serio, en el sentido en que puede ser seria la serenidad, pero también frente a alguien con formación de periodista al que no le duelen prendas en reconocer su deseo de poesía, un deseo que nos atravesará incluso el físico: «Hay un nosequé atmosférico que distingue a cada espacio y basta con respirarlo para que cabezas distintas acaben pensando de una forma similar». Esa poesía sólo puede encontrarse en la naturaleza, a la que estamos unidas por magia, por encanto. Encanto viene del latín incantare, que significa cantar una fórmula mágica contra uno y para uno, y es sinónimo de hechizar. Pero Gabi Martínez pone los pies en tierra constantemente, y nos hablará de la mirada sobre el mundo que tiene los cultivadores de arroz o los ganaderos de toro bravo. Con ellos habla y a ellos escucha, siempre es cordial, porque está convencido de que la única fórmula que existe para resolver los problemas es el respeto, entender que los problemas no son conflictos en los que uno deba imponerse, sino resoluciones que surgen del diálogo. Aunque estará, eso sí, la administración como antónimo de vida, de querer. Basta con recordar la película Vivir, de Akira Kurosawa, para saber a qué nos referimos: un anciano decide luchar contra la plomiza, eterna y circular burocracia, a favor de una pequeña victoria de los desfavorecidos para convencerse de que la vida tiene sentido.

            Hay mucha reflexión acerca de los debates ecológicos, entre las formas de naturalismo, o convivencia intervenida con la naturaleza, y conservacionismo, o permanencia pura del entorno. Es inevitable en un viaje vertical, en el que no pasa zumbando por los sitios, sino que se aspira a integrarlos, a que lleguen a ser parte de uno. De ahí, también, la erudición, los cambios de centros de interés constantes, de lo informativo a lo narrativo, del conocimiento, que es memoria colectiva, a la memoria propia. Y todo con una habilidad para la escritura que hace que en ningún momento se pierda el pulso ni se vean las costuras. Da la sensación de que Gabi Martínez nació para escribir este tipo de libros, y nosotros no podemos sino entregarnos a esta literatura en la que destaca, por encima de todo, la sinceridad.


Fuente: Zenda

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