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jueves, 11 de enero de 2018

EL CENTINELA DE PIEDRA

El centinela de piedra

Álvaro Osés Arbizu

Premio Desnivel 2003 de Literatura de Montaña, Viajes y Aventura
Ediciones Desnivel
Madrid 2003
180 páginas.

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Inspirada, por lo general, en motivos autobiográficos, la literatura de montaña ha sido lugar idóneo para tratar temas universales, uno de los últimos refugios de la épica, de lo elegíaco, del aire libre –adjetivo que sólo cobra sentido como oposición al aire cautivo de las ciudades-, del culto a la fidelidad como la mayor virtud del hombre, de los relatos de supervivencia, de la declaración máxima del viaje como hazaña y, en definitiva, de la única aventura capaz de conciliar acción y contemplación. Existe la necesidad de reivindicar no ya la literatura de montaña, sino la literatura en la que se regrese a la condición del ser o no ser, en la que se exprese que conocer los límites de lo humano significa conocer lo humano. Acostumbrados a las biografías de los grandes alpinistas o a los relatos periodísticos, poca ha sido la difusión de las novelas y narraciones de ficción que toman a las montañas por escenario y protagonista. En este sentido cabe elogiar esta iniciativa de la editorial Desnivel, sin olvidar que al lector le importa, por encima de que coyunturalmente se trate de libros de montaña, que los libros sean buena literatura. Sería importante que los personajes estuvieran tratados con cariño, como sucede en esta novela; también cabe exigir que exista un tema del que hablar, como pueden ser las distintas actitudes y motivaciones por las que el hombre se acerca o convive con la naturaleza, desde la más lírica y romántica al espíritu deportivo, como es el caso de El centinela de piedra; y, por último, no estaría de más que las descripciones funcionaran remitiéndonos a motivos morales con contundencia, creando imágenes en el cerebro del lector que le empujen a no mostrarse indiferente ante lo que sucede, faceta en la que el pundonor de Osés Arbizu se muestra impotente para deslumbrarnos. Tal vez se deba al hecho de que nos encontramos frente a un montañero que escribe, y no ante un escritor puro, por lo que el texto adolece de cierta pobreza de léxico, de un exceso de frases hechas que le dan a la historia el aire de estar escrita de compromiso. Cierta falta de pericia o de oficio en la redacción enturbia una obra cuyo esbozo apuntaba a mejores soluciones, gracias a la convivencia de mundos tan dispares como un proceso de enamoramiento –descrito en las cartas que se alternan con el texto- con la leyenda de El Futre, una especie de Antiyeti que pasea por las laderas del Aconcagua, y al rigor con que se nos va documentando, a los no iniciados, en el mundo de la montaña a través de historias secundarias de rescates y muertes. En un mundo en el que escasean las oportunidades de respirar un poco de oxígeno puro, se agradecen estas iniciativas, a pesar de que estamos ante una novela que funciona a medio gas.


Fuente: Lateral

lunes, 9 de octubre de 2017

Más luz

Este es el enlace al clipping que Desnivel ha preparado sobre artículos y reseña de Luz en las grietas en distintos medios. Espero que os anime a seguir leyéndolo y ser parte del proyecto. Abrazos, amigos





domingo, 17 de septiembre de 2017

A FAVOR DE LA LUZ

Cuando uno tiene la anatomía llena de grietas, o deja que broten allí las flores o que pase la luz.

Este es el libro testimonial, vital, de viaje como realidad y metáfora, que más elogios ha recibido. Enhorabuena a nuestro colaborador, Ricardo Martínez Llorca, por desnudarse sin caer en la pornografía sentimental.

Es un libro honesto y valiente (Luis Fernando Moreno Claros, Babelia)
Mientras tanto, el autor juega con el presente, la situación que lleva al narrador a afrontar este texto, esta carta de despedida, donde se desgrana la lucha por sobrevivir. Poco a poco se van imponiendo los diferentes relatos de viajes y montaña hasta centrarse en los más importantes episodios de su vida de aventuras. Esta nueva obra tiene un altísimo nivel literario. (Pilar Martínez, Culturamas)
Esta es la clase de obra que nos hace más humanos, porque nos da a conocer el dolor de otros. Es dura, hermosa, reveladora. Valiente: el autor llora el desamparo familiar. Y aunque con solo 50 años dice haber renunciado al éxito literario, Luz en las grietas debería alcanzar a muchos miles de lectores. (Román Piña, Revista de letras)
Leer este talento de las letras, Ricardo Martínez Llorca, brillante y creativo (Wishars, la web de arte)
Es un relato  especial, escrito a corazón abierto, por eso va más allá de las confidencias de un gran escritor y también un  gran amante de la montaña y los espacios abiertos. La vida siempre anda discreta en las grietas, en los pliegues de las cosas aparentemente importantes. Cuando se mira atrás, cuando el temor impide mirar hacia un futuro desdibujado, es cuando encontramos el valor de los recuerdos, y las emociones  que el tiempo superpone como las hojas pródigas del otoño. A veces la vida está hecha de pequeños instantes que nos traen la plenitud gracias a las cosas y las personas que amamos. Todo forma parte de la aventura de vivir. (Pilar Rubio Remiro, crítica literaria)
“El libro tiene palabras que viajan de la sombra hacia la luz para sumergirnos en el interior de su protagonista dejándonos hacer un recorrido vital doloroso, hermoso, aventurero”. (Pati Blasco, escritora y escaladora)
No soy de desear nunca el mal a nadie, pero tengo que reconocer que algunas veces he agradecido ciertos males que han sufrido escritores a lo largo de sus vidas porque gracias a estos han salido libros geniales. Eso me ha pasado con este libro: ‘Luz en las grietas’, de Ricardo Martinez Llorca. (Víctor González Molero, crítico literario)
Es realmente hermoso (Jesús del Campo, escritor)
Luz En Las Grietas, ha sido una experiencia sobrecogedora. Ha sido una lectura especial, con sobresaltos, pero, sobre todo, para mi muy enriquecedora y especial. No podía imaginar que este libro me haría descubrir y disfrutar de un narrador ejemplar. Cuando coges este libro, no puedes ni intuir lo que te vas a encontrar, y a cada hoja que pasas más trabajo te cuesta cerrar. Saber quién hay detrás de cada línea o palabra de este libro, a través de esta narración, te hace conocer la fuerza natural de Ricardo Martinez Llorca a través de sus, viajes, vivencias, escaladas, montañas y sobre todo su vida llena de grietas… llenas de luz. (Noel González, alpinista)
Aún no os habíamos recomendado el libro de Ricardo Martínez Llorca, lo hemos leído, paladeado, sufrido…LITERATURA con mayúsculas. Creemos que ni el propio Ricardo sabe el inmenso talento que tiene para la escritura.
Por favor no se lo pierdan (Charo Ruano, escritora)
Me ha hecho sentir, más que cualquier compasión, orgullo. (Juan Luis Conde, escritor)
Lo pierde, como tantas otras cosas, y lo cuenta con un baile excelso de oraciones que van y que vienen, que se alargan como laberintos borgianos y se reducen aforísticamente. Del aforismo al flujo de conciencia, de la sentencia a la oración. Y todo regido por unas leyes poéticas que convierten al relato en el solo de violín que busca ser Martínez Llorca en la vida. (Víctor G. Molero, Todoliteratura)
Igual que las palabras, cuando nacen, crean el silencio de la confusión, la memoria es un manto de niebla sobre el reflejo de nuestras vidas. Ricardo grita suavemente mientras pinta a trazos de un pincel de agujas las curvas de su vida. Que como las piedras de un pueblo abandonado de la sierra se resisten a las dentelladas del viento del puerto y los arañazos eternos de la hiedra. Pero el destino no es un sueño y es el que nos llama por el nombre cuando estamos solos en el rellano de la escalera. El autor es de aquellos hombres valientes que se visten día a día con la hoja del calendario para llevarse la vida puesta. De aquellos humildes y generosos que nos regalan su corazón desnudo en tinta. “Luz en las grietas” es el viaje de un valiente, de uno de aquellos que encuentra un rayo de luna en el fondo de una callejuela una noche de tormenta. Un viaje por la vida a través de las montañas, de los libros, de la música, de las emociones. No diría que es un libro de viajes sino un libro de vida. (Jordi Tosas, guía alpino)
Uno de los destinos que no quise, pese haber tenido como asturiano la tentación tan cerca, fue el de ser alpinista. No quise y no fue por no quererlo mucho: demasiada era la luz que me proponía la mano en el vértigo donde nacía, imposible, una flor nacida entre las rocas. Hoy me llega «Luz entre las grietas», de Ricardo Martínez Llorca, y lo leo conmovido en mi cabaña. Otros están arriba, desde donde se ve el fin del mundo: en mis dedos, sin embargo, está el paso difícil, la geografía mínima del tacto; de pastor, persiguiendo la cabra de la luna, mis pasos sobre la tierra. (Xuan Bello, escritor)
Con la duda del mañana, pero con la responsabilidad y la necesidad de ser contada, Martínez Llorca logra tejer un texto intenso y muy emotivo. Con una notable prosa, con un pulso directo pese a sentir cerca una posible despedida, y con el deseo de seguir soñando con la vida, Luz en las grietas conmoverá al lector que se deje llevar por las emociones, por el sentido de la amistad, por la soledad. (R.G., Másjerez)
Frente al acoso escolar y la defensa del débil, que le supondrá un derribo tras otro, Martínez Llorca nos abre una ventana en cuanto entra en la pasión. La vida sin pasión es menos vida. Y en su caso, tras una infancia forzosamente contemplativa, conoce el verdadero amor en la amistad al aire libre, en los grandes viajes que protagoniza, hasta que se rompe en uno de los episodios que da más temor leer, o en la montaña, donde perdió la vida su mejor hermano y sobrevive a situaciones límite. (Teresa Rivas, Quimera)
Y así continuamos luchando, “siempre en derrota, nunca en doma”. Porque la vida es lo único que tenemos, lo único que nos queda. (Koldo CF, Un libro al día)
Olvidamos en la mayoría de ocasiones en las que cogemos un libro que el que ha hilvanado esas líneas es alguien y no algo, pensamos que con poner la atención al producto ya bastará sin dejar ningún momento nuestro al artesano. Pues bien, si eso es lo que solemos hacer, con Luz en las grietas no nos quedará opción porque producto y productor se funden en un mismo relato. El relato es el relator, el cuento es el cuentista, lo escrito es el escritor. (V.G., Libres de lectura)
Acabo de terminar Luz en las grietas y ahora ya sé que no habrá una sola página que me ofrezca aunque sea una pequeña tregua, sino que todas y cada una de ellas no harán más que enfrentarme a verdades dolorosas. Sé que he alcanzado las últimas palabras, las últimas letras, casi con la lengua fuera, sin poder sobreponerme del todo a la profunda impresión que supone su lectura y de la que no es fácil recuperarse. (Jokin Azketa, La línea del horizonte)
El libro es estupendo. El autor, además, deja algunas frases en distintas páginas, que nos invitan a reflexionar tal y como lo hace él. Es por ello por lo que el libro necesita un momento de tranquilidad, un lugar en el que leer con sosiego. (Gabriel Ramírez, El Correo de Andalucía)
Una historia de superación que dura toda una vida dónde el protagonista se arriesga a vivir para superar sus miedos conmocionando al lector constantemente. (Nonstopes)
Porque Luz en las grietas es un canto a la vida. (Alberto Piernas, Actualidad literatura)
Gracias por obsequiarnos con esa “desnuda” confesión que es “Luz en las grietas”. La leí y no fui capaz de nada más. Ni un comentario en RRSS, ni decir que la había leído. He necesitado tiempo para “entenderte” y para digerir todo lo que transciende de esas 171 páginas. (J.J.D.L.)


“Una podría llegar a pensar que el oficio de escritor consiste en no 
correr riesgos innecesarios. Pero con este libro creo que los has 
corrido todos. Supongo que es esa alma de montañero que llevas dentro y 
que tanto me cuesta entender, pero no has dejado precipicio sin 
explorar, ni ha habido abismo al que no te asomaras… y eso es mucho 
para un hombre que elige el gesto de levantar el pie para no pisar una 
hormiga.” (M.C.L.)
Es un relato  especial, escrito a corazón abierto, por eso va más allá de las confidencias de un gran escritor y también un  gran amante de la montaña y los espacios abiertos. La vida siempre anda discreta en las grietas, en los pliegues de las cosas aparentemente importantes. Cuando se mira atrás, cuando el temor impide mirar hacia un futuro desdibujado, es cuando encontramos el valor de los recuerdos, y las emociones  que el tiempo superpone como las hojas pródigas del otoño. A veces la vida está hecha de pequeños instantes que nos traen la plenitud gracias a las cosas y las personas que amamos. Todo forma parte de la aventura de vivir. (Pilar Rubio Remiro)
Gracias por obsequiarnos con esa “desnuda” confesión que es “Luz en las grietas”. La leí y no fui capaz de nada más. Ni un comentario en RRSS, ni decir que la había leído. He necesitado tiempo para “entenderte” y para digerir todo lo que transciende de esas 171 páginas. J. D. L.
Poca gente, salvo los de mi círculo familiar más cercano, saben los problemas de salud que he padecido y que por ahí andan, agazapados esperando que me descuide un poco para saltar y condenar mi futuro..
Este libro es muy duro, es una lectura dura para quien ha padecido alguna dolencia grave que le ha condicionado la vida.. Yo comparto con el protagonista una enfermedad de esas que marcan una etapa de la vida tan importante, la juventud. Como el protagonista decidí que no iba a resignarme a ver como otros vivían su vida. Yo quise vivir la mía y con altibajos y mucha dedicación ahí andamos, haciendo cosillas…
Un libro que me ha provocado dolor pero que nada más acabar voy a releer, a coger un lápiz y a subrayar. Un libro que guardaré en un lugar muy visible de la librería, a mano para futuras lecturas.
(Julio Gómez, Montañero)

Luz en las grietas

Ricardo Martínez Llorca @rimllorca

Desnivel
Madrid, 2016
176 páginas

miércoles, 14 de junio de 2017

'LUZ EN LAS GRIETAS': mirar la vida y montaña como si mañana no estuvieras

El Premio Desnivel de Literatura ha cumplido 18 años y el pasado miércoles lo celebramos en la Librería Desnivel. El mejor regalo fue dar la bienvenida a 'Luz en las grietas', la novela ganadora en 2016 y firmada por Ricardo Martínez Llorca.




Los libros felices son una categoría difícil de encontrar. Quien escribe usa la literatura para ajustar cuentas, independientemente del género, y suelta en el papel sus desasosiegos para poner las cosas en su sitio capítulo a capítulo. Así se mueve por el oficio Ricardo Martínez Llorca, el ganador del Premio Desnivel de Literatura de este año con la novela Luz en las grietas que se presentó el pasado martes en la Librería Desnivel.
A la última convocatoria llegaron 186 propuestas y la de Martínez Llorca fue la que mejor aunaba el espíritu de montaña y superación que busca Ediciones Desnivel. Lo explicaba Pati Blasco, una de los miembro del jurado que ha pasado meses buceando entre las letras de todos los originales que se han recibido: “El libro tiene palabras que viajan de la sombra hacia la luz para sumergirnos en el interior de su protagonista dejándonos hacer un recorrido vital doloroso, hermoso, aventurero”. Desvelar la identidad del texto ganador es siempre un momento especial en el que el jurado descubre si es mujer u hombre y si tiene un nombre nuevo o ya es conocido, como en este caso, pues Martínez Llorca ha firmado tres libros anteriores en Ediciones Desnivel: Después de la nieve (2015), Hijos de Caín (2013) y El precio de ser pájaro (2005).

La literatura, los viajes y la montaña iluminan los rincones oscuros

Luz en las grietas juega con confesiones a corazón abierto que el autor llama testimoniales y que son mensajes que necesitaba comunicar al exterior con una urgencia dirigida por el temor. “Empecé a escribir el libro pensando en que quizá cualquier mañana no me despertaba, por eso cada vez que avanzaba procuraba que el texto tuviese un final y, como no me he muerto, ha llegado a tener 200 folios. Tenía un papel pegado al ordenador con las claves de mi correo electrónico para que el texto se enviase a mis contactos en caso de que algo pasara”.
Cada nuevo día le llevaba a añadir una parte extra que no siempre hacía avanzar la trama, pues en ocasiones el trabajo era el de engordar esos capítulos redactados con hilos finos para que tuviera más matices, más contenido. Al final, la novela habla de lo vivido y de una enfermedad de corazón que ha condicionado la vida del escritor. También de los focos que iluminan sus rincones oscuros, es decir, la literatura, los viajes y la montaña.
Contaba Martínez Llorca que el lector que se acerque a Luz en las grietas no se va a encontrar con grandes montañas directas, pero sí indirectas. Que la historia no está redactada con la intención de mirar hacia lo alto, como cuando uno lee a Messner o a un gran personaje admirado, sino que establece un tú a tú más mundano, un protagonista a la altura del lector, tan humano como él. Ahí también aparece el reto, el de redactar un texto construido a base de sentimientos corrientes que se pasean muy al borde del bote de azúcar. “Hay mucho riesgo de caer en lo cursi”, reconocía, y por eso procuró tener a mano a sus poetas de cabecera, maestros en el decir directo sin edulcorantes. "Recítame un horizonte sin cerradura", escribió Marcos Ana y repitió Martínez Llorca. "Estamos en derrota, nunca en doma", seleccionó de los versos de Claudio Rodríguez.

"¿Por qué deseamos seguir viviendo apasionadamente?”

El ganador del Premio Desnivel habló también del arranque de la novela, que fluyó de la página 1 a la 20 de un tirón y levantó el andamio básico del que colgaban los mensajes esenciales que quería comunicar. Así empieza:
El cuerpo humano no es sólido.
Leí el testimonio de un soldado que sobrevivió a la Primera Guerra Mundial que confesaba, años después y con estupor, su impresión al clavar la bayoneta asesinando a otra persona. Bajo el fuego de artillería, cualquier sombra que corra hacia ti se transforma: el rival ya no es una persona, sino un enemigo, y tu agresión obedece a un instinto de supervivencia, a una respuesta de pánico. […] El soldado reveló a su gente más cercana, una vez terminada la guerra, que, al hundir la bayoneta en el cuerpo de aquel a quien le habían obligado a considerar un monstruo, se sorprendió al comprobar que esta se hundía con más facilidad que un cuchillo en la mantequilla.
El cuerpo humano no siempre es sólido pero sí puede construir bloques de significado en algo tan frágil como una hoja de papel. En palabras de su editora, “Luz en las grietas es un libro directo, sincero y conmovedor que nos habla de la supervivencia en lo cotidiano, de la lucha por la superación, del amor por los seres que devuelven amor. De la aventura de vivir. Un libro en el que sin duda hay poesía y montaña. Escrito con una prosa llena de color, es una respuesta a esa pregunta que todos nos hacemos: ¿Por qué deseamos seguir viviendo apasionadamente?”.

domingo, 28 de mayo de 2017

'Luz en las grietas' en medios

Librazo, que me ha hecho pensar por qué se le da tanta cancha a libros como por ejemplo El año del  pensamiento mágico de Didion sin siquiera mencionar a obras como la tuya, una referencia "autóctona", que sin duda juega en la misma división. (Gabi Martínez, escritor)

Es un libro honesto, conmovedor y valiente (Luis Fernando Moreno Claros, Babelia)

Mientras tanto, el autor juega con el presente, la situación que lleva al narrador a afrontar este texto, esta carta de despedida, donde se desgrana la lucha por sobrevivir. Poco a poco se van imponiendo los diferentes relatos de viajes y montaña hasta centrarse en los más importantes episodios de su vida de aventuras. Esta nueva obra tiene un altísimo nivel literario. (Pilar Martínez, Culturamas)

Uno de los destinos que no quise, pese haber tenido como asturiano la tentación tan cerca, fue el de ser alpinista. No quise y no fue por no quererlo mucho: demasiada era la luz que me proponía la mano en el vértigo donde nacía, imposible, una flor nacida entre las rocas. Hoy me llega «Luz entre las grietas», de Ricardo Martínez Llorca, y lo leo conmovido en mi cabaña. Otros están arriba, desde donde se ve el fin del mundo: en mis dedos, sin embargo, está el paso difícil, la geografía mínima del tacto; de pastor, persiguiendo la cabra de la luna, mis pasos sobre la tierra. (Xuan Bello, escritor)

Esta es la clase de obra que nos hace más humanos, porque nos da a conocer el dolor de otros. Es dura, hermosa, reveladora. Valiente: el autor llora el desamparo familiar. Y aunque con solo 50 años dice haber renunciado al éxito literario, Luz en las grietas debería alcanzar a muchos miles de lectores. (Román Piña, Revista de letras)

Leer este talento de las letras, Ricardo Martínez Llorca, brillante y creativo (Wishars, la web de arte)
Es realmente hermoso (Jesús del Campo, escritor)

“El libro tiene palabras que viajan de la sombra hacia la luz para sumergirnos en el interior de su protagonista dejándonos hacer un recorrido vital doloroso, hermoso, aventurero”. (Pati Blasco, escritora y escaladora)

No soy de desear nunca el mal a nadie, pero tengo que reconocer que algunas veces he agradecido ciertos males que han sufrido escritores a lo largo de sus vidas porque gracias a estos han salido libros geniales. Eso me ha pasado con este libro: ‘Luz en las grietas’, de Ricardo Martinez Llorca. (Víctor González Molero, Libros y literatura)

Luz En Las Grietas, ha sido una experiencia sobrecogedora. Ha sido una lectura especial, con sobresaltos, pero, sobre todo, para mi muy enriquecedora y especial. No podía imaginar que este libro me haría descubrir y disfrutar de un narrador ejemplar. Cuando coges este libro, no puedes ni intuir lo que te vas a encontrar, y a cada hoja que pasas más trabajo te cuesta cerrar. Saber quién hay detrás de cada línea o palabra de este libro, a través de esta narración, te hace conocer la fuerza natural de Ricardo Martinez Llorca a través de sus, viajes, vivencias, escaladas, montañas y sobre todo su vida llena de grietas… llenas de luz. (Noel González, alpinista)

Aún no os habíamos recomendado el libro de Ricardo Martínez Llorca, lo hemos leído, paladeado, sufrido…LITERATURA con mayúsculas. Creemos que ni el propio Ricardo sabe el inmenso talento que tiene para la escritura.
Por favor no se lo pierdan (Charo Ruano, escritora)

Me ha hecho sentir, más que cualquier compasión, orgullo. (Juan Luis Conde, escritor)

Lo pierde, como tantas otras cosas, y lo cuenta con un baile excelso de oraciones que van y que vienen, que se alargan como laberintos borgianos y se reducen aforísticamente. Del aforismo al flujo de conciencia, de la sentencia a la oración. Y todo regido por unas leyes poéticas que convierten al relato en el solo de violín que busca ser Martínez Llorca en la vida. (Víctor G. Molero, Todoliteratura)

Igual que las palabras, cuando nacen, crean el silencio de la confusión, la memoria es un manto de niebla sobre el reflejo de nuestras vidas. Ricardo grita suavemente mientras pinta a trazos de un pincel de agujas las curvas de su vida. Que como las piedras de un pueblo abandonado de la sierra se resisten a las dentelladas del viento del puerto y los arañazos eternos de la hiedra. Pero el destino no es un sueño y es el que nos llama por el nombre cuando estamos solos en el rellano de la escalera. El autor es de aquellos hombres valientes que se visten día a día con la hoja del calendario para llevarse la vida puesta. De aquellos humildes y generosos que nos regalan su corazón desnudo en tinta. “Luz en las grietas” es el viaje de un valiente, de uno de aquellos que encuentra un rayo de luna en el fondo de una callejuela una noche de tormenta. Un viaje por la vida a través de las montañas, de los libros, de la música, de las emociones. No diría que es un libro de viajes sino un libro de vida. (Jordi Tosas, guía alpino)

Con la duda del mañana, pero con la responsabilidad y la necesidad de ser contada, Martínez Llorca logra tejer un texto intenso y muy emotivo. Con una notable prosa, con un pulso directo pese a sentir cerca una posible despedida, y con el deseo de seguir soñando con la vida, Luz en las grietas conmoverá al lector que se deje llevar por las emociones, por el sentido de la amistad, por la soledad. (R.G., Másjerez)

Es una historia de dignidad, es una historia sobre la imposibilidad de olvidarse de la vida, que está siempre ahí, clavándose como un punzón en los riñones y que es lo que hacemos cuando todo va bien. El narrador cuenta lo que le pasa, con mucha más fuerza que compasión, y la sinceridad se impone. (Carlos Marín, Culturamas)

Frente al acoso escolar y la defensa del débil, que le supondrá un derribo tras otro, Martínez Llorca nos abre una ventana en cuanto entra en la pasión. La vida sin pasión es menos vida. Y en su caso, tras una infancia forzosamente contemplativa, conoce el verdadero amor en la amistad al aire libre, en los grandes viajes que protagoniza, hasta que se rompe en uno de los episodios que da más temor leer, o en la montaña, donde perdió la vida su mejor hermano y sobrevive a situaciones límite. (Teresa Rivas, Quimera)

Y así continuamos luchando, “siempre en derrota, nunca en doma”. Porque la vida es lo único que tenemos, lo único que nos queda. (Koldo CF, Un libro al día)

Olvidamos en la mayoría de ocasiones en las que cogemos un libro que el que ha hilvanado esas líneas es alguien y no algo, pensamos que con poner la atención al producto ya bastará sin dejar ningún momento nuestro al artesano. Pues bien, si eso es lo que solemos hacer, con Luz en las grietas no nos quedará opción porque producto y productor se funden en un mismo relato. El relato es el relator, el cuento es el cuentista, lo escrito es el escritor. (V.G., Libres de lectura)

Acabo de terminar Luz en las grietas y ahora ya sé que no habrá una sola página que me ofrezca aunque sea una pequeña tregua, sino que todas y cada una de ellas no harán más que enfrentarme a verdades dolorosas. Sé que he alcanzado las últimas palabras, las últimas letras, casi con la lengua fuera, sin poder sobreponerme del todo a la profunda impresión que supone su lectura y de la que no es fácil recuperarse. (Jokin Azketa, La línea del horizonte)

El libro es estupendo. El autor, además, deja algunas frases en distintas páginas, que nos invitan a reflexionar tal y como lo hace él. Es por ello por lo que el libro necesita un momento de tranquilidad, un lugar en el que leer con sosiego. (Gabriel Ramírez, El Correo de Andalucía)

Una historia de superación que dura toda una vida dónde el protagonista se arriesga a vivir para superar sus miedos conmocionando al lector constantemente. (Nonstopes)

Porque Luz en las grietas es un canto a la vida. (Alberto Piernas, Actualidad literatura)

miércoles, 10 de mayo de 2017

La aventura de 'Luz en las grietas'




La vida como aventura

Galardonado con el Premio Desnivel de Literatura 2016
Luz en las grietas es un libro de la vida, de sus circunstancias, 
de esos recorridos existenciales cargados de obstáculos 
que todos realizamos a lo largo de nuestro caminar por este mundo. 
Ricardo Martínez Llorca es el autor de esta aventura de lucha por la supervivencia. 
Escrito con el corazón herido,
sintiendo cada instante como si fuera el último, escalando montañas físicas y mentales,
descendiendo a los problemas para volver a subir
y utilizando la escritura como vehículo para convertir el alma en un eco en medio de la vida. 
Una colección de momentos, de instantes vividos,
 se dan cita en este libro que abraza el pasado.
El autor regresa a su infancia para reencontrarse consigo mismo
y empezar a pasear en busca de esas grandes pasiones
que se abrazan fuertemente en Luz en las grietas: Viajes, literatura y montaña. 
Con la duda del mañana,
pero con la responsabilidad y la necesidad de ser contada,
Martínez Llorca logra tejer un texto intenso y muy emotivo.
 Con una notable prosa,
con un pulso directo pese a sentir cerca una posible despedida,
 y con el deseo de seguir soñando con la vida,
Luz en las grietas conmoverá al lector que se deje llevar por las emociones,
 por el sentido de la amistad, por la soledad. 
La vida como aventura, la montaña como vida.   

“Y nada es una palabra demasiado frágil,
demasiado endeble para describir eso que no es ni siquiera un desierto,
un espacio desocupado donde los ruidos no hacen ecos.
Ni siquiera vinieron a visitarme los demonios, ni siquiera existía el frío de estar desnudo.
Recuerdo que durante horas y horas luché por no cerrar los ojos.
Porque intuía la salvajada del horror.
Recuerdo a mi padre corriendo mientras me transportaba en brazos;
la cama de lana en la que una mujer me ayudó a vomitar sangre
colocándome un paño untado en alcohol sobre el estómago;
recuerdo el coche torpedeando la docenas de kilómetros que nos separaban de un hospital”. 

martes, 9 de mayo de 2017

LUZ EN LAS GRIETAS - RICARDO MARTÍNEZ LLORCA

Fuente: Libres de lectura


Me ha sido inevitable – y lo debo confesar porque ha afectado a mi lectura – ver ya desde la portada de este libro el recuerdo delCampo o las Calas con los que la fotógrafa Jeanne Chevalier buscaba ofrecer junto a los textos de José Ángel Valente las huellas de lo temporal en lo atemporal, de la huella en lo liso, de la grieta en lo duro, como es la vida de uno en este eterno silencio o vacío, como es la vida de Ricardo Martínez Llorca para cualquiera que no sea él. Cuando uno se agrieta tiene dos posibilidades: enmendarse o dejarse romper del todo. Y Ricardo, en este libro, se rompe del todo. Lo que pocos saben es que tras la rotura completa está la liberación, lo que la mayoría obvia es que detrás de la grieta está la luz, y esto es Luz en las grietas.

Ricardo Martínez Llorca nos trae en este libro, Premio Desnivel de Literatura 2016, la confesión de la realidad habida tras el escritor. Olvidamos en la mayoría de ocasiones en las que cogemos un libro que el que ha hilvanado esas líneas es alguien y no algo, pensamos que con poner la atención al producto ya bastará sin dejar ningún momento nuestro al artesano. Pues bien, si eso es lo que solemos hacer, con Luz en las grietas no nos quedará opción porque producto y productor se funden en un mismo relato. El relato es el relator, el cuento es el cuentista, lo escrito es el escritor. 

Nos encontramos delante de un vaciamiento personal del protagonista autor. Y aquí me surge una disyuntiva. Estoy seguro de que muchos de los que lo lean dirán que estamos delante de alguien marcado por la tragedia, e incluso puede que sientan lástima por él. Puede que estos mismos escriban unas líneas parecidas a las mías pero en las que manifiesten que el libro es fruto de la necesidad de hablar en alguien siempre callado, que es fruto de la urgencia por una terapia que en cierto tipo de gente se convierte en palabra escrita, que es fruto de algo que por favor no nos toque a nosotros. Pero yo no quiero decir eso. Lo que yo quiero decir del argumento, que no es más que el relato vivencial de alguien que nace con una enfermedad y que vive una vida condicionada por ello, lo que yo quiero decir es gracias. Puede sonar ofensivo, puede que incluso macabro, pero son mis líneas y es así. Sin esa enfermedad nunca hubiéramos leído algo tan genial como es Luz en las grietas. 

¿Qué es antes en cuanto a importancia: el escritor o su obra? Eso me pregunto yo constantemente sin hallar una respuesta – ojalá nunca encuentre las respuestas a nada de lo que me pregunte – pero sabiendo que estoy más cerca de decantarme por la obra. Yo leo la obra, yo no conozco al autor, yo soy solo alguien que lee y que disfruta leyendo y que agradece que haya escritores que deban pasarlo mal, muy mal, para encontrarse cara a cara con su propia genialidad. Porque yo disfruto de su genialidad. Y eso es lo que ocurre con Ricardo Martínez Llorca.

Luz en las grietas nos habla de alguien – sí, es el autor pero podría no serlo, qué más da ya quién es el personaje de la obra – con el corazón hipertrofiado que se ve obligado a renunciar o a adaptarse – muy cerca de la renuncia – a todo lo que le pide la vida. Amigos, familia, montaña, vida. Nada de ello es normal para Ricardo, alguien que ve la vida siempre desde atrás. Pierde a su mejor hermano casi como símbolo de advertencia, como paso previo, como la cara oculta del abandono que la montaña quiere hacer con él. Lo pierde, como tantas otras cosas, y lo cuenta con un baile excelso de oraciones que van y que vienen, que se alargan como laberintos borgianos y se reducen aforísticamente. Del aforismo al flujo de conciencia, de la sentencia a la oración. Y todo regido por unas leyes poéticas que convierten al relato en el solo de violín que busca ser Martínez Llorca en la vida. 

Justo hace unos días se llevó el premio Panenka a mejor libro del año el escrito por uno de los integrantes de la famosa Quinta del Buitre, Miguel Pardeza, y titulado Torneo. En él, el ex futbolista y Alumno Distinguido de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, ofrece una confesión desgarradora del interior de un niño que se hace mayor aprendiendo a habitar en la soledad. Si Martínez Llorca tenía el problema en el corazón, Pardeza lo tenía en la mente. Pardeza me corroboró mi creencia de que todavía hay esperanza en la literatura y de que sí se puede hablar en las reseñas literarias de hoy de libros actuales. No he podido evitar pensar en Chevalier al empezar el libro igual que no he podido evitar pensar en Pardeza al acabarlo. Pero lo más importante, lo que más quiero destacar de lo dicho en estás últimas líneas y que seguramente haya quedado sepultado por nombres propios, es que Luz en las grietas me ha hecho pensar, y pensar libremente. Todos tenemos grietas, pero no todos sabemos encontrar la luz. Ricardo Martínez Llorca lo ha conseguido y quizás tú, lector, lo consigas leyendo su libro. ¿Te vas a atrever?

Víctor González.
@chitor5

jueves, 13 de abril de 2017

Texto de presentación de 'Luz en las grietas'

Dada la imposibilidad de recorrer toda la geografía mundial para presentar el libro, dejo aquí el texto con el que lo presentamos, para que lo divulguéis. Gracias a todos, por hacer posible estos momentos

sábado, 8 de abril de 2017

“Luz en las grietas”, ¿por qué deseamos seguir viviendo?

Hoy nos despertamos con esta hermosa reseña de Pilar Martínez para Culturamas

Por Pilar Martínez Manzanares. @pilar_manza
No somos pocas las personas que alguna vez, a lo largo de esta mezcla de realidad y ficción que llaman vida, nos hemos cuestionado el interrogante que encabeza estas palabras, ¿por qué deseamos seguir viviendo? Jamás pensé que la respuesta a esta cuestión estuviera en 176 páginas, y que el creador de las mismas fuera Ricardo Martínez Llorca. Este autor vuelve a la escritura con Luz en las grietas, un nuevo texto con el que promete dejar huella en la literatura testimonial, un género que emite pequeños rayos de sol sobre la esencia de la vida. Con esta nueva obra nos adentramos en un mundo conmovedor y sincero, alejado de las estridencias, del ruido, sumergido en la delicadeza y en lo sutil...

Sigue leyendo en Culturamas

jueves, 6 de abril de 2017

Artículo en GRANDES ESPACIOS

Tras unos meses, os regalamos el artículo completo que, con motivo de la conmemoración del premio Desnivel, se publicó en la revista Grandes Espacios. Un lujo. Esperamos que os guste tanto como para seguir leyendo. Gracias a todos por divulgarlo.


lunes, 3 de abril de 2017

Luz en las grietas, nota de prensa

Pocas veces me ha parecido tan acertada una nota de prensa de uno de mis libros, como la que elaboraron desde Desnivel para promocionar 'Luz en las grietas'. Aquí os la regalo, para que la divulguéis. Abrazos

martes, 28 de marzo de 2017

CAMPOBASE, elige 'Luz en las grietas' entre los libros del mes

La revista CAMPOBASE, tiene a bien recomendar LUZ EN LAS GRIETAS.
Nosotros no podemos por menos que agradecerlo mucho.
De ahí que figure aquí, en nuestro blog.
Un abrazo al equipo de CAMPOBASE, que tan buen trabajo está haciendo
Ricardo

http://www.edicionesdesnivel.com/libros/luz-en-las-grietas/9788498293739/


jueves, 23 de marzo de 2017

LUZ EN LAS GRIETAS en Nonstop

PRESENTANDO LUZ EN LAS GRIETAS

Por 

NONSTOPWOMAN

Me parece un libro hecho con amor, con sentimiento, cuidando detalles en la prosa, narrando el relato con maestría y presentando una historia merecedora de ser leída y recordada.

Una historia de superación que dura toda una vida dónde el protagonista se arriesga a vivir para superar sus miedos conmocionando al lector constantemente. La supervivencia esta presente en este relato, el instinto de seguir hasta el final, de no rendirse cuando la palabra imposible parece ser la única esperanza a la que aferrarse. Sigue los pasos del protagonista desde su infancia pasando por su juventud hasta llegar a la madurez, y cómo consigue vivir con un corazón imperfecto que limita su existencia pero que no le impide sentir pasión por las montañas, los libros y los viajes.
Sigue leyendo en Nonstop

domingo, 19 de marzo de 2017

jueves, 16 de marzo de 2017

Carta abierta sobre LUZ EN LAS GRIETAS

Extractos de una carta abierta sobre LUZ EN LAS GRIETAS

Este sábado, demasiado pachucho para hacer nada más, pero con la cabeza despejada afortunadamente, lo cogí por la mañana y no lo solté hasta acabarlo. Ya había leído muchas cosas que me habías pasado, pero el conjunto es un monumento. Como me sucede con otras cosas tuyas, me hace sacudir la cabeza diciéndome “Tú nunca podrás llegar a esto”, pero hay algo que lo pone aparte de todo lo demás. Ese “algo” es el resultado desmedido de tu talento y tu corazón, en sentido literal y literario. He subrayado mucho y los ojos se me han inundado de lágrimas más de una vez…



Pienso en la insignificancia de mi último libro, tan desdolido, y los problemas que me ha supuesto con mi padre, de los que tú fuiste testigo en la presentación de Salamanca. Imagino lo que este libro puede haber supuesto en tus relaciones familiares. Imagino la dureza de escribir muchas partes, el dolor de sacarte del pecho ese corazón maltrecho tuyo y ponerlo encima de la mesa. El resultado debería ser en sí mismo al menos un consuelo...

 Es otro demoledor viaje a la soledad...

No sé por qué te cuento esto: quizá porque, a pesar de la impotencia de la literatura en un sentido absoluto, de la que tú hablas, hay que reconocerle también pequeñas victorias. Vuestros libros son vindicaciones literarias. A mí me han reconciliado con la función y la necesidad de la “cosa” de escribir y publicar, sobre todo el tuyo. Me ha hecho sentir, más que cualquier compasión, orgullo.
Tengo que ir a Salamanca un día de estos y te llamaré, a ver si podemos comentar el libro delante de un café, aunque sea descafeinado. Mientras tanto, cuídate mucho. Te necesitamos, todos: tu familia, la ciudad, yo, la literatura… Diría el país y la humanidad si no me diera un poco de miedo a…ofender tu humildad. Cuídate mucho, de verdad, y dura

J.