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lunes, 12 de junio de 2017

Libro de la feria: más Luz

Esta entrada en Culturamas la han leído más de 1.000 personas. Gracias a todos ellos. Espero que el libro no os haya defraudado. Y que sea un buen compañero de viaje para vosotros y para vuestros amigos.


El equipo de literatura de viajes, o de literatura, viajes, viajes literarios, testimonios vitales y viajes, etc, ha recopilado con paciencia las reseñas publicadas en medios desde la anterior Feria del Libro de Madrid, para concluir con una recomendación de la que, podemos presumir, fuimos los primeros en descubrir. Aquí va una selección de testimonios:


Librazo, que me ha hecho pensar por qué se le da tanta cancha a libros como por ejemplo El año del  pensamiento mágico de Didion sin siquiera mencionar a obras como la tuya, una referencia “autóctona”, que sin duda juega en la misma división. (Gabi Martínez, escritor)
Es un libro honesto, conmovedor y valiente (Luis Fernando Moreno Claros, Babelia)
Mientras tanto, el autor juega con el presente, la situación que lleva al narrador a afrontar este texto, esta carta de despedida, donde se desgrana la lucha por sobrevivir. Poco a poco se van imponiendo los diferentes relatos de viajes y montaña hasta centrarse en los más importantes episodios de su vida de aventuras. Esta nueva obra tiene un altísimo nivel literario. (Pilar Martínez, Culturamas)
Uno de los destinos que no quise, pese haber tenido como asturiano la tentación tan cerca, fue el de ser alpinista. No quise y no fue por no quererlo mucho: demasiada era la luz que me proponía la mano en el vértigo donde nacía, imposible, una flor nacida entre las rocas. Hoy me llega «Luz entre las grietas», de Ricardo Martínez Llorca, y lo leo conmovido en mi cabaña. Otros están arriba, desde donde se ve el fin del mundo: en mis dedos, sin embargo, está el paso difícil, la geografía mínima del tacto; de pastor, persiguiendo la cabra de la luna, mis pasos sobre la tierra. (Xuan Bello, escritor)
Esta es la clase de obra que nos hace más humanos, porque nos da a conocer el dolor de otros. Es dura, hermosa, reveladora. Valiente: el autor llora el desamparo familiar. Y aunque con solo 50 años dice haber renunciado al éxito literario, Luz en las grietas debería alcanzar a muchos miles de lectores. (Román Piña, Revista de letras)
Leer este talento de las letras, Ricardo Martínez Llorca, brillante y creativo (Wishars, la web de arte)
Me proponen reseñar un libro en medios que no están muy por encima de lo que puedo hacer (S.S. colaborador en Libros y Literatura)
Es realmente hermoso (Jesús del Campo, escritor)
“El libro tiene palabras que viajan de la sombra hacia la luz para sumergirnos en el interior de su protagonista dejándonos hacer un recorrido vital doloroso, hermoso, aventurero”. (Pati Blasco, escritora y escaladora)
No soy de desear nunca el mal a nadie, pero tengo que reconocer que algunas veces he agradecido ciertos males que han sufrido escritores a lo largo de sus vidas porque gracias a estos han salido libros geniales. Eso me ha pasado con este libro: ‘Luz en las grietas’, de Ricardo Martinez Llorca. (Víctor González Molero, crítico literario)
Luz En Las Grietas, ha sido una experiencia sobrecogedora. Ha sido una lectura especial, con sobresaltos, pero, sobre todo, para mi muy enriquecedora y especial. No podía imaginar que este libro me haría descubrir y disfrutar de un narrador ejemplar. Cuando coges este libro, no puedes ni intuir lo que te vas a encontrar, y a cada hoja que pasas más trabajo te cuesta cerrar. Saber quién hay detrás de cada línea o palabra de este libro, a través de esta narración, te hace conocer la fuerza natural de Ricardo Martinez Llorca a través de sus, viajes, vivencias, escaladas, montañas y sobre todo su vida llena de grietas… llenas de luz. (Noel González, alpinista)

Aún no os habíamos recomendado el libro de Ricardo Martínez Llorca, lo hemos leído, paladeado, sufrido…LITERATURA con mayúsculas. Creemos que ni el propio Ricardo sabe el inmenso talento que tiene para la escritura.
Por favor no se lo pierdan (Charo Ruano, escritora)
Me ha hecho sentir, más que cualquier compasión, orgullo. (Juan Luis Conde, escritor)
Lo pierde, como tantas otras cosas, y lo cuenta con un baile excelso de oraciones que van y que vienen, que se alargan como laberintos borgianos y se reducen aforísticamente. Del aforismo al flujo de conciencia, de la sentencia a la oración. Y todo regido por unas leyes poéticas que convierten al relato en el solo de violín que busca ser Martínez Llorca en la vida. (Víctor G. Molero, Todoliteratura)
Igual que las palabras, cuando nacen, crean el silencio de la confusión, la memoria es un manto de niebla sobre el reflejo de nuestras vidas. Ricardo grita suavemente mientras pinta a trazos de un pincel de agujas las curvas de su vida. Que como las piedras de un pueblo abandonado de la sierra se resisten a las dentelladas del viento del puerto y los arañazos eternos de la hiedra. Pero el destino no es un sueño y es el que nos llama por el nombre cuando estamos solos en el rellano de la escalera. El autor es de aquellos hombres valientes que se visten día a día con la hoja del calendario para llevarse la vida puesta. De aquellos humildes y generosos que nos regalan su corazón desnudo en tinta. “Luz en las grietas” es el viaje de un valiente, de uno de aquellos que encuentra un rayo de luna en el fondo de una callejuela una noche de tormenta. Un viaje por la vida a través de las montañas, de los libros, de la música, de las emociones. No diría que es un libro de viajes sino un libro de vida. (Jordi Tosas, guía alpino)
Con la duda del mañana, pero con la responsabilidad y la necesidad de ser contada, Martínez Llorca logra tejer un texto intenso y muy emotivo. Con una notable prosa, con un pulso directo pese a sentir cerca una posible despedida, y con el deseo de seguir soñando con la vida, Luz en las grietas conmoverá al lector que se deje llevar por las emociones, por el sentido de la amistad, por la soledad. (R.G., Másjerez)
Es una historia de dignidad, es una historia sobre la imposibilidad de olvidarse de la vida, que está siempre ahí, clavándose como un punzón en los riñones y que es lo que hacemos cuando todo va bien. El narrador cuenta lo que le pasa, con mucha más fuerza que compasión, y la sinceridad se impone. (Carlos Marín, Culturamas)
Frente al acoso escolar y la defensa del débil, que le supondrá un derribo tras otro, Martínez Llorca nos abre una ventana en cuanto entra en la pasión. La vida sin pasión es menos vida. Y en su caso, tras una infancia forzosamente contemplativa, conoce el verdadero amor en la amistad al aire libre, en los grandes viajes que protagoniza, hasta que se rompe en uno de los episodios que da más temor leer, o en la montaña, donde perdió la vida su mejor hermano y sobrevive a situaciones límite. (Teresa Rivas, Quimera)
Y así continuamos luchando, “siempre en derrota, nunca en doma”. Porque la vida es lo único que tenemos, lo único que nos queda. (Koldo CF, Un libro al día)
Olvidamos en la mayoría de ocasiones en las que cogemos un libro que el que ha hilvanado esas líneas es alguien y no algo, pensamos que con poner la atención al producto ya bastará sin dejar ningún momento nuestro al artesano. Pues bien, si eso es lo que solemos hacer, con Luz en las grietas no nos quedará opción porque producto y productor se funden en un mismo relato. El relato es el relator, el cuento es el cuentista, lo escrito es el escritor. (V.G., Libres de lectura)
Acabo de terminar Luz en las grietas y ahora ya sé que no habrá una sola página que me ofrezca aunque sea una pequeña tregua, sino que todas y cada una de ellas no harán más que enfrentarme a verdades dolorosas. Sé que he alcanzado las últimas palabras, las últimas letras, casi con la lengua fuera, sin poder sobreponerme del todo a la profunda impresión que supone su lectura y de la que no es fácil recuperarse. (Jokin Azketa, La línea del horizonte)
El libro es estupendo. El autor, además, deja algunas frases en distintas páginas, que nos invitan a reflexionar tal y como lo hace él. Es por ello por lo que el libro necesita un momento de tranquilidad, un lugar en el que leer con sosiego. (Gabriel Ramírez, El Correo de Andalucía)
Una historia de superación que dura toda una vida dónde el protagonista se arriesga a vivir para superar sus miedos conmocionando al lector constantemente. (Nonstopes)
Porque Luz en las grietas es un canto a la vida. (Alberto Piernas, Actualidad literatura)

Una podría llegar a pensar que el oficio de escritor consiste en no 
correr riesgos innecesarios. Pero con este libro creo que los has 
corrido todos. Supongo que es esa alma de montañero que llevas dentro y 
que tanto me cuesta entender, pero no has dejado precipicio sin 
explorar, ni ha habido abismo al que no te asomaras… y eso es mucho 
para un hombre que elige el gesto de levantar el pie para no pisar una 
hormiga.
(Anónimo)

martes, 23 de mayo de 2017

Y DIOS IRRUMPIÓ DE BUEN ROLLO

Y Dios irrumpió de buen rollo
Román Piña Valls
Sloper
Palma de Mallorca, 2015
246 páginas
En el cuadro de Goya donde dos hombres intentan tumbarse a garrotazos, los detalles más llamativos no son, en realidad, los metafóricos, sino el hecho de que ambos tengan el as de bastos dispuesto a lanzar el golpe, y no sacudiendo, y que sus piernas estén hundidas en un fango que imposibilita la escapatoria. Esta situación es la del destino de la amenaza condenado no a repetirse, sino a perpetuarse. En buena medida, el cuadro repite el mito de Sísifo: cuando está a punto de alcanzar la luz de la cima, la piedra cae de forma que su ida y vuelta sea, también, una permanencia, y Sísifo esté citándose con la violencia que no llega a suceder: Sísifo suda, pero la piedra jamás le arrolla.
Ese estado de la historia condenada a repetirse es el de la humanidad cumpliendo una y otra vez idénticos paradigmas. Y de ellos no se puede salir ileso, aunque las torceduras en las articulaciones y los ardores de estómago tampoco impidan imaginar que existe una vida. Que en el caso de la propuesta de Román Piña Valls (Palma de Mallorca, 1966) en este Y Dios irrumpió de buen rollo, se centra en la vida social y en la articulación de la Polis; es decir, en el hecho inevitable de que cada acto que intenta modificar un trozo de la vida en común es política. La novela está escrita en este tiempo presente, cuando la irrupción de Podemos y el separatismo catalán supone la pérdida de los clásicos partidos entre el Real Madrid y el Barcelona. La presencia de lo propio de nuestros días, como los twits o las redes sociales tampoco impiden la universalización de esta obra. Aunque habrá que ver cómo resiste el paso del tiempo.
Por un lado, se trata de una novela de género: la actualidad. Y por otro no deja de representar algo que ha sucedido en más ocasiones a lo largo de la historia: durante los reinados de los borbones, por ejemplo, o al principio de los años ochenta. Los protagonistas son dos personajes antagónicos, una monja y un periodista que se confabulan para tratar de salvar los muebles de la patria. Si es que eso que aparece delimitado por líneas que llamamos fronteras en los mapas, es la patria. En medio de este naufragio, que es un lugar común desde antes de los tiempos de Goya, de vez en cuando aparecen escritores como Román Piña Valls, dispuestos a sentarse sobre su propia ironía para traducirnos el espectáculo del momento, ese que abre los telediarios. Esta novela es un órdago a tomarnos todo como una sátira seria y un relato de humor. Román Piña es de esos escritores capaces de descubrir en mitad de un bosque a una pareja de ratas grises encaramadas a las ramas para comer cerezas encendidas, y sabe que de ahí cabe sacar una novela que nos ayude a mirar con sonrisa cómo se apaga otro día.

Fuente: Culturamas

miércoles, 22 de marzo de 2017

'Luz en las grietas' en Revista de letras

Por Román Piña Valls

Ricardo Martínez Llorca se enfrentó en 2015 a la frontera de los 50 años de un modo excepcional. Pocas personas de 50 años tienen razones para sentirse viejas; el autor de esta confesión, de estas memorias, sí. Además de exponernos el dolor de un vejez prematura, de una tortura física peor que la de una extrema vejez, este libro nos pone a dialogar con la pérdida en casi cada página. Es pues un libro sobre el dolor y sobre el duelo: el dolor que Martínez ha combatido toda su vida, debido a los efectos de una dolencia cardíaca grave; y el duelo por la muerte de su hermano pequeño, David, su hermano más querido, en los Alpes hace muchos años.

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Foto: Darío Rodríguez
Los libros felices son una categoría difícil de encontrar. Quien escribe usa la literatura para ajustar cuentas, independientemente del género, y suelta en el papel sus desasosiegos para poner las cosas en su sitio capítulo a capítulo. Así se mueve por el oficio Ricardo Martínez Llorca, el ganador del Premio Desnivel de Literatura de este año.
Luz en las grietas juega con confesiones a corazón abierto que el autor llama testimoniales y que son mensajes que necesitaba comunicar al exterior con una urgencia dirigida por el temor. “Empecé a escribir el libro pensando en que quizá cualquier mañana no me despertaba, por eso cada vez que avanzaba procuraba que el texto tuviese un final y, como no me he muerto, ha llegado a tener 200 folios. Tenía un papel pegado al ordenador con las claves de mi correo electrónico para que el texto se enviase a mis contactos en caso de que algo pasara”. Así las cosas, cada nuevo día significaba tener que añadir una parte extra que a veces hacía avanzar la trama, y en otras sencillamente “engordaba” lo escrito la víspera, añadiendo nueva vida y nuevos matices. También nuevos ajustes de cuentas, consigo mismo y con los demás.

Luz en las grietas habla de lo vivido bajo el yugo de una enfermedad de corazón, tan larga como la vida, una vida que parece que se agota sin agotarse, que va a detenerse, pero en realidad se alarga obligándonos a seguir viviendo.. Y habla también de los focos que iluminan sus rincones oscuros, es decir, la literatura, los viajes y la montaña, sobre todo la montaña.