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sábado, 15 de septiembre de 2018

SAL&ROCA, SEPTIEMBRE, 2018


Sal&Roca, septiembre de 2018


Diarios de una nómada apasionada
Isabelle Eberhardt
Traducción de Adolfo García Ortega
La línea del horizonte
215 páginas

Este libro es una confesión. Se trata de una recopilación del pensamiento y en sentimiento íntimo de Isabelle Eberhardt (Meyrin, Ginebra, 1904 – Aïn Sefra, Argelia, 1904). Dictado sin cortapisas y con un afán juvenil, el mismo de quien se ve en la tesitura de hacerse adulto y elige hacerse adulto con todas sus consecuencias, es una obra maestra de la duda y la elección, de la observación y la integración del modo de vida elegido en eso que, a falta de otra palabra, llamaremos alma. Viajera y escritora suiza de origen ruso, Isabelle vivió, y murió cuando una riada inundó su casa, en el desierto argelino a la edad de 27 años. Hija ilegítima de Nathalie d´Eberhardt y de Alexandre Trophinowsky, sacerdote armenio amigo de Bakunin, recibió una educación nada convencional. Muy temprano tomó la costumbre de vestirse como un hombre para experimentar una vida libre y sin ataduras. Emuló a Alí-Bey (Domingo Badía) o al mismísimo Richard F. Burton. En 1897 viaja con su madre a Argelia y ambas se convierten al Islam, pero su progenitora muere a los seis meses en Bône y allí quedó enterrada con el nombre de Fatma Mannoubia. Poco después Isabelle se traslada definitivamente al país y comienza una vida en la que se mezcla sus correrías a caballo por el desierto vestida de hombre, sus crónicas de guerra, artículos para medios franceses, y hasta labores de espía para el general Hubert Lyautey. Su encuentro con el suboficial Slimène Ehnni, con quien se casó en 1901, le proporcionó la poca estabilidad emocional que tuvo en vida.
Los años finales de su corta, ambigua, e intensa vida en el desierto argelino son la médula de estas páginas escritas entre 1900 y 1904, el año de su trágica muerte. Cuando Isabelle redacta estas notas no tenía in mente su publicación, por lo que constituyen un documento veraz y espontáneo sobre sus preocupaciones, pero también su personalidad. Apasionada, rebelde, tierna, Isabelle se funde con el desierto y la cultura árabe con una exaltación romántica que lo impregna todo. Vestida de hombre y bajo la identidad masculina de Mahmoud Essadi recorre el desierto, da cuenta de su pasión por la Causa Árabe, se inicia en la espiritualidad sufí y ama locamente a Slimane Ehnni, el soldado argelino con quien se casó en 1901.
Su propia vida fue su mejor novela. Una vida que ha inspirado un par de películas, documentales, novelas y una ópera. Hasta el propio John Berger coescribió un guion sobre su fascinante historia.
“Nómada era ya cuando, de pequeña, soñaba al mirar las carreteras, las blancas carreteras tan atrayentes que conducen, bajo el sol que entonces me parecía más deslumbrante, directas a los encantos desconocidos... Y nómada seré el resto de mi vida, enamorada de los horizontes cambiantes, de las lejanías por explorar”.


Reporteras españolas, testigos de guerra
Ana del Paso
Debate
334 páginas

"Cuando una periodista es destacada a una zona de conflicto no viaja pensando en vivir o morir, sino con el objetivo de contar lo que sucede", afirma en Reporteras españolas, testigos de guerra Ana del Paso, doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense y durante años periodista internacional en la agencia EFE. "A mí me ha costado mucho llegar a donde he llegado y me preguntaba si a otras compañeras les había pasado lo mismo: lo duro que es hacerse un hueco, ser enviadas o proponer y elegir temas", añade tras haber sido corresponsal en Oriente Próximo o enviada a la Guerra del Golfo.
Como respuesta nació esta obra, fruto de la primera tesis dedicada a las reporteras y enviadas especiales españolas que a lo largo de la Historia han informado sobre conflictos armados: desde Francisca de Aculodi, la mujer que en 1687 se convirtió en la primera periodista de nuestro país, y sus colegas de finales del siglo XIX y principios del XX Carmen de BurgosTeresa de Escoriaza o Josefina Carabias; hasta 34 periodistas contemporáneas, pioneras como Rosa María Calaf y Carmen Sarmiento, de TVE, o colegas de EL MUNDO como Mónica G. Prieto o Rosa Meneses.
"Han sido tres años de pedir datos, contrastar información, hacer entrevistas, elaborar fichas, comparar sus crónicas... Cada una en nuestra época hemos tenido problemas, mucha presión por parte de los jefes, las redacciones o los compañeros, pero ahí estamos", explica sobre el machismo imperante en la profesión.


Si levantase la cabeza Francisca de Aculodi, la española que en 1687 se convirtió en la primera periodista española, se quedaría perpleja al ver el número creciente de reporteras y enviadas especiales que informan de conflictos armados. Son testigos de excepción que trabajan al límite en situaciones de horror y muerte. Describen la guerra, la fotografían y la filman, la analizan, entrevistan a uno y otro bando, se esfuerzan para que no permanezcamos impasibles ante las injusticias humanas. Este libro habla de cinco siglos de periodismo de guerra hecho por mujeres que han informado de acontecimientos históricos. Desde las pioneras como Carmen de Burgos, Teresa de Escoriaza o Josefina Carabias, por citar algunas, hasta las jóvenes reporteras españolas que informan desde Oriente Próximo, África, América y Asia. Todas han conseguido romper moldes, hacerse un hueco en este difícil sector y convertir su vocación de periodista en su medio de vida; ser ellas, y no otros, las que informen del territorio hostil.
Esta es la primera obra que recoge testimonios de treinta y cuatro periodistas contemporáneas, que hablan alto y claro. Han sobrevivido a guerrillas, mercenarios, terroristas, sátrapas, dictadores, francotiradores, políticos corruptos y traficantes de personas. Han sido detenidas, expulsadas del país, amenazadas de muerte y tiroteadas, pero todas cuentan con el respeto profesional que se han ganado a pulso. Han demostrado su valía como nadie y, a pesar pertenecer a décadas tan alejadas, comparten muchos de los impedimentos que sufrieron las pioneras de esta profesión.

La vuelta al mundo de Lizzy Fogg
Elisabeth G. Iborra
Casiopea
530 páginas

El libro lleva el subtítulo de Consejos para mujeres que viajan solas. ¿Se necesita algo más? Sí, un sentido del humor y del compromiso con el lector, porque en este volumen Iborra nos hablará de los mejores tiempos, al menos de los mejores tiempos para sus viajes con la mochila. Y todos nos podemos identificar con ella.Creo que a todos suele acabar cambiándonos la vida porque, en tanto tiempo a solas contigo mismo y poniéndote a prueba cada día, aprendes realmente quién eres por dentro y vuelves con las ideas bien claras de lo que quieres y lo que nunca más volverás a aguantar. A todos los niveles”, ha dejado dicho la autora, que se propone realizar el sueño de dar la vuelta al mundo y sugiere, a quien lo tenga, que no se ponga escusas, que, sencillamente, se ponga en marcha. “Espero que mi relato os despierte la curiosidad, las ganas, la pasión por conocer lugares y gentes que os llenarán el alma sólo de leer cómo son, imaginaos si los conocierais en persona”. Durante su periplo se encuentra con gente impresionante que da lecciones de humanidad y generosidad. De país en país vive mil aventuras, descubre rincones mágicos que la llevan hasta las lágrimas y se descubre a sí misma en todas las situaciones, desde lo cotidiano al riesgo. Crece emocional e intelectualmente. “Para mí, esta vuelta al mundo ha sido mi Postgrado… en Inteligencia Emocional”.
No se sabe si emprendió antes la aventura de escribir o la de viajar. Porque Elisabeth G. Iborra lleva ambas cosas en las venas. Autora de un bestseller (Anécdotas de enfermeras), y de otros libros que han sido superventas (La medicina todo lo cura, El amor me persigue, pero yo soy más rápida, a ti te encontré en Internet, o Este año si!). Elisabeth, vividora, transgresora, con un sentido del humor que lo llena todo, periodista especializada en temas de sexología y en relaciones sentimentales, recuerda una de esas pioneras victorianas adelantada a su tiempo. Porque todo cuanto hace, o la forma en la que lo hace, tiene algo de rompedor. 

La trenza
Laetitia Colombani
Traducción de José Antonio Soriano Marco
Salamandra
208 páginas

Porque esta es una sección literaria, recomendamos algo de ficción. No es lo habitual, pero en este caso nos ha parecido que no carece de interés. Para construir esta hermosa y lírica novela, Colombani se sumergió a fondo no solo dentro de la piel de las tres mujeres protagonistas, sino también del mundo que les rodea. Las sociedades, el aspecto y las costumbres, la maldición de las tradiciones y la buena o mala suerte de no haber elegido dónde nacer, imponen el devenir de las protagonistas de esta novela. Una buena compañía para el viaje, al mar o a la montaña. Una obra sobre las bifurcaciones que nos presenta el hecho de vivir y el riesgo de la elección, sobre el coraje necesario para poner en marcha un orden diferente.

La trenza fue uno de los fenómenos editoriales de 2017. En esta narración vibrante y conmovedora, Laetitia Colombani —guionista, directora y actriz de reconocido prestigio— aborda las historias de tres mujeres que, nacidas en continentes muy dispares, comparten unas ideas y sentimientos que las unen en un poderoso anhelo de libertad.

INDIA. En Badlapur, la intocable Smita sobrevive recogiendo los excrementos de una casta superior. Resignada a su condición, está decidida en cambio a que su hija no siga sus pasos: la pequeña irá a la escuela y su vida será digna y provechosa, aunque para ello Smita tenga que desafiar las normas establecidas.
ITALIA. A Giulia le encanta trabajar en el taller familiar, el último de Palermo que confecciona pelucas con pelo auténtico. Hubiera podido ir a la universidad, pero dejó el instituto con dieciséis años para iniciarse en los secretos de este oficio. Cuando su padre sufre un accidente y Giulia descubre que el negocio está al borde de la quiebra, afronta la adversidad con valentía y determinación.
CANADÁ. Sarah es una abogada de éxito en Montreal que lo ha sacrificado todo por su carrera: dos matrimonios fallidos y tres hijos a los que no ha visto crecer. Un día, tras caer desmayada en el transcurso de un juicio, Sarah comprende que su vida ha dado un vuelco y que deberá escoger lo que de verdad le importa.
Smita, Giulia y Sarah no se conocen, pero tienen en común el empuje y el tesón de las mujeres que rechazan lo que el destino les ha reservado y se rebelan contra las circunstancias que las oprimen. Como hilos invisibles, sus caminos se entrelazan, formando una trenza que simboliza la voluntad inquebrantable de vivir con esperanza e ilusión.

jueves, 31 de mayo de 2018

RECOMENDACIONES DE JUNIO EN SAL&ROCA


Sal&Roca junio 2018
  
El día en que nos quedemos sin mar y sin montaña

La esencia de esta sección es, precisamente, ofrecer una alternativa a nuestras salidas a escalar o a hacer surf. Y esta es la lectura. Por norma general, los títulos que buscamos son aquellos que nos pueden servir de consuelo cuando las condiciones no nos acompañan a la hora de hacer actividad. Entonces nos entregamos al mar y a la montaña a través de las experiencias de otros.
Sin embargo, llegando ya las fechas en las que las vacaciones están programadas o a punto de cuajar, nos hemos dado cuenta de que la mayoría de la gente que elige el viaje no se entrega a la sal y a la roca. Hoy hacemos referencia a esas otras aventuras, al viaje como representación de una porción de libertad.

1.- La ciudad
Bangkok
Lawrence Osborne
Traducción de Magdalena Palmer
Gatopardo
285 páginas

Tras azotarnos en El turista desnudo con su debate sobre lo que significa el viaje, tras reducir a cenizas lo que creíamos que era una experiencia de aventura, tras dejarnos claro que a fecha de hoy cualquier forma de viaje es una elección más o menos sofisticada de turismo, Lawrence Osborne nos presenta cómo ha dado solución a ese conflicto en su vida. Estudió en Cambridge y Harvard, pero decidió vivir en Bangkok, una ciudad caótica, llena de rincones en los que se reparte cualquier tipo de olor, cualquier esencia para los sentidos. ¿Cómo consigue alguien integrarse en una ciudad en la que siempre será un extranjero? Tal vez gracias a que ese es el estado definitivo de la sabiduría: ser extranjero en cualquier parte, incluso dentro del hogar. Así es como nos habla por igual de los habitantes como de los visitantes de la ciudad tailandesa. Una obra de un escritor con infinidad de recursos.
Los turistas viajan a Bangkok por muchas razones: una cita amorosa, una operación de cambio de sexo, una estancia en un hotel de lujo o simplemente por el hecho de desaparecer unos cuantos días. Lawrence Osborne viajó a Bangkok por la odontología barata. Una vez allí descubrió que podía vivir con unos pocos dólares al día. Y decidió quedarse. Osborne es un flâneur, se pasea por las calles de la ciudad, por los canales de la parte vieja, es un asiduo del restaurante No Hands, merodea por los barrios olvidados, los templos derruidos y los bares y clubs de alterne para mostrarnos un lugar vivo, febril, donde una antigua mezcla de la práctica budista y las nuevas costumbres sexuales ha terminado creando una versión de la modernidad que poco tiene que ver con Occidente. Como los perdedores de las novelas de Graham Greene, Osborne quizá llegó hasta Bangkok para dejar atrás su vida, tal vez porque Bangkok es una ciudad que no se parece a ninguna otra, por encarnar una nueva, fantasmagórica, y en gran parte aún inexplorada forma de vida.

2.- El río
La serpiente líquida
Alfonso Domingo
Punto de vista
404 páginas

Es el río, sí, pero no un río cualquiera: es el Amazonas. Eso supone que es el bosque de ribera, sí, pero no un bosque cualquiera: es la selva. El sueño del Amazonas sigue vivo porque junto con buena parte de los polos y del Sáhara, es de los pocos territorios absolutamente inhóspitos sobre el mapa. A diferencia de los otros dos paisajes, en el Amazonas la vida sobrepasa los límites de cualquier capacidad de integración. Pero en este caso, debemos decirlo, Alfonso Domingo se centra en su profesión. No se olvida para nada del relato, pero es etnólogo y antropólogo. Así pues, él sí decide ser un extraño, pero intenta no ser un intruso. Una combinación casi imposible de equilibrar en un viaje. Nuestro autor segoviano pone todas sus mejores intenciones en lograrlo.
Los chamanes del Amazonas tienen razón: todos los grandes ríos son viajes iniciáticos. A través de la cuenca del río Amazonas –serpiente líquida que atraviesa Ecuador, Perú, Colombia y Brasil– se pueden realizar múltiples viajes. Mientras se desciende por el río más largo y caudaloso del planeta, se escucha la sabiduría selvática de chamanes y curanderos, que diagnostican y sanan enfermedades del cuerpo y del alma. Reino del agua en el que se siente el poder de las plantas, el Amazonas es un mundo cambiante donde nada es lo que parece. Los hitos los marcan los chamanes y las plantas maestras, sobre todo la Ayahuasca, "la soga de los muertos". Este libro es un repaso por los sueños que estas tierras míticas han producido siempre en el ser humano: desde las indias guerreras del Amazonas y el oro en la época de la conquista española hasta las fiebres del proceso extractivo de los metales preciosos, el caucho, el petróleo o la incidencia del narcotráfico. Gracias al contacto con los habitantes del Amazonas se toma el pulso a la realidad diaria y a las bondades y problemas derivados de vivir en el almacén de agua dulce más grande del mundo, un ecosistema único y prodigioso.

3.- La carretera
Carreteras azules
William Least Heat-Moon
Traducción de Gemma Deza Guil
Capitán Swing
615 páginas

Si nos proponemos enumerar todas las obras que ha provocado la carretera de Estados Unidos, desde Kerouac a Steinbeck, nos quedaríamos sin espacio. La carretera es una forma de abandonar la civilización sin apartarse de ella. A no ser que uno opte por carreteras secundarias y hasta por pistas forestales. Este género también está al alza en nuestro país. Pero mientras en España se refleja una vida crepuscular, la experiencia de William Least Heat-Moon nos recuerda más a las crónicas de la América profunda, ese pozo de gente que vive en caravanas pensando que son clase media y que si el día de las elecciones les cuadra ir a votar, es posible que entreguen su voto a un candidato al que poco podemos querer. Que los norteamericanos intenten explicarse, intenten explicar a sus propios vecinos, es ya un género literario. Y para ello se precisa de la carretera, en un país donde las grandes industrias acabaron con los servicios públicos de transporte.
Tras haber perdido su trabajo y a su esposa —después de un matrimonio fallido—, William Least Heat-Moon llega a un punto de inflexión en su vida y decide coger su camioneta y realizar un viaje de 13.000 millas por carreteras secundarias, llamadas «Blue Highways» porque aparecían dibujadas en azul en los mapas antiguos de Estados Unidos. Aclamada como una obra maestra de la literatura de viajes norteamericana, Carreteras azules, más que una simple novela autobiográfica, es un viaje inolvidable a lo largo de los caminos de Estados Unidos, que se adentra en las ciudades y pueblos norteamericanos menos conocidos, así como en las personas que habitan estos parajes. William Least Heat-Moon, un autor de la talla de Kerouac, según el Chicago Sun Times, partió con poco más que la necesidad de poner su casa detrás de él y un sentido de curiosidad acerca de «esos pequeños pueblos que aparecen en el mapa, si es que lo hacen, solo porque algún cartógrafo tiene un espacio en blanco para rellenar». Lugares como Remote (Oregón), Simplicity (Virginia), New Freedom (Pensilvania), New Hope (Tennessee), Why (Arizona) o Whynot (Misisipi). Sus aventuras, sus descubrimientos y sus recuerdos de las personas extraordinarias que encontró en el camino son toda una revelación de la verdadera y profunda cultura vial estadounidense.

4.- La guerra
Guerrillas
Jon Lee Anderson
Traducción de María Tabuyo
Sexto piso
336 páginas

Traemos este libro por la calidad de las crónicas de su autor. Con eso es suficiente como para que figure entre las recomendaciones. Jon Lee Anderson se maneja en el periodismo como si hubiera nacido para contarnos los reportajes de guerra con un talento parecido al de García Márquez para la prosa. Así pues, esta es nuestra última iniciativa hoy. Sabemos que no son muchos los que se entregan a ella, y sabemos que admiramos a los pocos que lo hacen. Pero ahí está, el viaje al conflicto, el reportaje, el valor que tienen unos pocos a los que tendríamos que tratar con reverencia, pues de no ser por ellos, apenas conoceríamos lo que sucede. Y siempre es mejor saber, mucho mejor que la técnica del avestruz, que, al fin y al cabo, deja el culo expuesto al viento. Para leer Guerrillas ya hace falta valor. Os animamos a tenerlo.
Si bien en la actualidad a todo aquel dispuesto a llevar a cabo actos violentos para protestar por el orden de cosas existente se le califica, casi universalmente, de terrorista, hace apenas medio siglo la figura del guerrillero era el símbolo por antonomasia de la lucha para la transformación de la sociedad por la vía armada. Más allá de su éxito específico para tomar el poder en Cuba, la revolución del Che y de Fidel sirvió de inspiración para cientos de movimientos a lo largo y ancho del mundo, la enorme mayoría de los cuales no consiguió su objetivo último. Sin embargo, como muestra todavía la resistencia zapatista en el sureste mexicano, el poder simbólico en el imaginario colectivo puede trascender ampliamente el impacto concreto de la lucha armada.

En este libro clásico sobre el fenómeno de las guerrillas, Jon Lee Anderson aborda con su habitual minuciosidad y claridad uno de los fenómenos cruciales para comprender la historia de la segunda mitad del siglo xx. Para realizarlo, viajó para conocer in situ y de primera mano las realidades de los muyahidines de Afganistán, el fmln de El Salvador, el Ejército de Liberación Nacional Karen de Birmania, el Frente Polisario del Sáhara Occidental, y células palestinas que lu­chaban contra Israel en la Franja de Gaza. Independientemente de la suerte 
experimentada por los distintos movimientos guerrilleros, el aliento que recorre su investigación es «comprender qué es lo que motiva a la gente común para ir a la guerra, para tomar la decisión consciente de matar y morir por un ideal que existe, al menos al comienzo, tan sólo en sus cabezas. Me pareció que el primer paso era el crucial, pues implicaba el cruce de una línea invisible, hacia un territorio en donde la muerte, y no la vida, era la principal certidumbre».

sábado, 5 de mayo de 2018

RECOMENDACIONES DE MAYO EN SAL&ROCA


Las mejores crónicas para el mes del libro

Es el mes de las ferias del libro. Es un mes para pensar en grandes obras por su escritura, en lugar de las aventuras insólitas. Traemos una selección de libros que os encantarán, porque leer es posible que no sea una aventura, pero cuando nos sumergimos en un libro y lo vivimos como propio, que es un derecho que tiene el lector, pocas experiencias nos resultan más gratas. Estos cinco libros son un lujo, diamantes que vienen de las minas de todo el planeta.


Imagen de la India
Julián Marías
La línea del horizonte
104 páginas

Otra de esas recuperaciones a las que no nos terminaremos de acostumbrar, y que tienen a la misma editorial por protagonista. ¿Cómo hace La línea del horizonte para encontrar estos libros? El texto es breve y conciso, con todos los prejuicios razonables y razonados de un pensador cuya mejor cualidad fue la divulgativa. Un hombre joven se interna en las ciudades más representativas con la intención de aprender. Antes hemos hablado de prejuicios, sí, los que podía tener alguien en 1959, que nos resultan tan extraños como la propia India. Con un estilo finísimo y delicado, con mucha ternura por lo que está haciendo, que es, en definitiva, conocer gente, el que más tarde fuera gran filósofo nos lleva a una India original, uno de esos lugares que se están echando a perder. En buena medida, es más auténtico el viaje a través de esta lectura, que el del turista o el mochilero que viajan a Rajasthan el año 2018.
Contaba el filósofo Julián Marías que a sus diez años ya fantaseaba con el universo variopinto de la India. Cumplió con ese viejo sueño a los cuarenta y cinco, cuando en el verano de 1959 recorrió Mumbai, Bangalore, Mysore, Chennai, Calcuta, Delhi y Agra con ocasión de un congreso de Filosofía. India llevaba en ese momento poco más de una década de independencia, pero era ya el joven y anciano país sobre el que muy pronto planearía una enorme masa de viajeros occidentales en busca de algunas de las preguntas y respuestas que ya anticipaba Marías.
De su maestro Ortega y Gasset extrae la pasión por el mirar haciendo nuevo lo consabido, que es la esencia de las imágenes que configuran una idea de India: de su prodigioso cine, a sus ubicuas vacas; de sus muchedumbres urbanas al gentío de sus carreteras; la religión, la muerte y la vida y siempre la alteridad como circunstancia y confluencia de nuevos saberes. Entre los escasos testimonios españoles de la experiencia india, el de Marías, que recuperamos tras décadas de olvido, es de obligada lectura.


China Fast Forward
Sergi Vicente
Península
420 páginas


"En un momento me pregunté si valía la pena que mis hijos vivieran en un país con tanta contaminación o donde lo que comes te puede provocar tres piedras en el riñón como a mí". Esa es una de las preocupaciones de un periodista que ha tardado años y años en destilar este libro. La India y China son los dos observatorios favoritos de los viajeros. Pero Sergi Vicente añade al relato todas sus preocupaciones, no ya solo una crónica de carácter social o el relato de las fantasías. De hecho, el miedo a perder la curiosidad y la pasión le llevó a plantearse escribir este libro. En él, la política, es decir, la presencia del ciudadano en la formación de la Polis griega, la corriente que exige democracia, la ineficacia de la disidencia, carecen de presencia de una forma enigmática. Si quieres formar parte de ella, has de estar prevenido, porque un funcionario te invitará a tomar té antes de ser detenido. El Partido Comunista Chino sigue teniendo la sartén por el mango y eso condiciona hasta el punto de estar integrado en la vida cotidiana, tanto como el arroz. "Todas las muestras de libertad en China no dejan de ser voladuras controladas", confiesa Sergi Vicente, que se ha casado con una mujer de un país en el que apenas se tiene derecho a sacar el tema de los derechos humanos en las negociaciones con otros países, no sea que el gobierno chino deje de comprar aviones a las empresas europeas.

Seguramente tan poco como cuando Sergi Vicente aterrizó allí en 2002 con algunas nociones de mandarín y la idea de dar clases de inglés durante tres semanas. No llegó a utilizar el billete de vuelta. A lo largo de los más de doce años que siguieron amplió sus conocimientos del país, del idioma y de sus habitantes y, convertido ya en corresponsal de televisión, recorrió todas las provincias chinas en busca de la noticia.
Su periplo coincidió con una época de profundos cambios en el país asiático que han catapultado a China a la primera línea informativa. En muy pocos años, la población china, más del doble de la europea, ha pasado de las estrecheces a una confortable existencia de clase media. Como contrapunto, están ahora en primer término el replanteamiento de prioridades político-económicas y las urgencias medioambientales y de seguridad alimentaria de un país demográficamente al límite. Es el precio de estar pasando a cámara rápida del comunismo maoísta al capitalismo de Estado.
China Fast Forward es un relato trepidante, hecho desde el conocimiento del territorio y la cultura chinas. Es una historia de amor y desamor a un país. Pero sobre todo es un libro imprescindible para entender cómo es la China de hoy y cuáles son sus retos inmediatos de futuro.


Pirenaica
Ander Izagirre
Geoplaneta
290 páginas

No vamos a llamar a engaño: Ander Izagirre se ha convertido en el mejor cronista vivo de este país. O al menos, tan bueno como el mejor. Hasta ahora su presencia ha sido algo marginal: sus libros se han publicado en pequeñas editoriales, esas que hacen labor de zapa, que apuestan por gente como Ander, que ya demostró su talento con poco más de veinte años, y que ha viajado por medio mundo antes de cumplir los cuarenta. Pero tiene una debilidad: la bicicleta. Para él es algo más que un vehículo. Es la materia que necesita para internarse en más hermoso campo de juego que posee ningún deporte. Algo que comparte con cualquier otra experiencia de montaña, a la que solo el mar le disputa el trono. En este caso, Ander recorre los Pirineos. Estamos cerca, estamos en casa, estamos frente a algo que también nosotros podemos hacer. De ahí ese formato tan peculiar, pues las crónicas literarias se visten de guía de viajes. Pero da igual el vestido. Ander no quiere ocultar la ilusión, y de esa materia es de la que se nutre la literatura.

Montañas medio mágicas y hombres medio osos, un pueblo de pescadores chiflados y un Tour sin un solo cuerdo, una aldea cubista y un viento surrealista, osos eslovenos y peregrinos coreanos, una guerra que empezó por una señal de Stop y otra que acabó por tres vacas, monstruos tímidos y camareros gruñones, un país enano entre montañas gigantes, emperadores enamorados y condesas pelirrojas, héroes de mentira y esclavos de verdad. Y un zorro.

Pura vida
Patrick Deville
Traducción de José Manuel Fajardo
Anagrama
280 páginas

Hasta que llegó Patrick Deville, leer biografías era un esfuerzo. Se trataba de un género árido, en el que la precisión por el detalle a tiempo se imponía a cualquier trazo literario. La composición era cronológica, la voz templada, la figura central única. Pero Deville ha hecho de las biografías de viajeros una narración espléndida, en la que no le importa confundirnos con la intromisión de personajes improbables, pero no imposibles. En este caso, Williiam Walker es quien da pie a una novela protagonizada por uno de esos tipos que no saben vivir si no es huyendo. Reúne a figuras legendarias de las guerras de Centroamérica, y no le importa intercalar acciones y situaciones ridículas con mitologías que manipula con la misma inventiva que Borges. En las obras de Deville no aconsejamos la lectura crítica y erudita. Se trata de un narrador nato que nos propone entrar en un río a través, siempre, de un personaje magnético, uno de esos tipos de los que uno se pregunta por qué diablos no ha oído hablar antes. Deville está construyendo, poco a poco, un nuevo panteón de leyendas de viaje.

En el centro de este libro está la figura de William Walker, personaje desmesurado, casi inverosímil, pero real. Un aventurero y filibustero nacido en Nashville, marcado por la muerte de su amada y fascinado por los poemas de Byron, que en el siglo XIX partió a la conquista de Sonora –y llegó a fundar una República de Sonora que acabó en fracaso– y después llegó a Nicaragua con un grupo de hombres armados y consiguió presidir el país durante un breve periodo para más tarde, con sólo treinta y seis años, enfrentarse a un pelotón de fusilamiento en Honduras.
Sobre este personaje «entre ridículo y sublime», al que el New York Tribune llamó en su día «el Don Quijote de América Latina», escribe el narrador de la novela desde un hotel de Managua. Y a través de sus evocaciones, pesquisas, recorridos y encuentros emergen conquistadores, libertadores, dictadores y revolucionarios, figuras como Gonzalo Fernández Oviedo, Bolívar, Francisco Morazán, Narciso López, Antonio de la Guardia, el Che y su sombra –el agente doble Che .50, una figura digna de una película de James Bond–, Ernesto Cardenal, Sergio Ramírez...
He aquí una novela total, abierta, poliédrica, laberíntica, que se ramifica en mil historias y dibuja, a partir de la indagación en un personaje histórico disparatado, un collage de imágenes, un puzle de situaciones que dan como resultado una estimulante y panorámica mirada sobre la convulsa historia de América Latina, forjada sobre utopías y violencia. Pura vida es una narración envolvente, erudita y ágil con la que Patrick Deville inició un ambicioso ciclo novelístico que recrea la historia a partir de personajes reales arrastrados por la aventura y el ideal, y del que forman parte las también deslumbrantes EcuatoriaPeste & Cólera y Viva.


Tierra madre
Paul Theroux
Traducción de Mariano Peyrou
Alfaguara
643 páginas

Este no es un libro de viajes ni de aventuras. No es un libro de olas y cumbres. Esto es una novela sobre una familia que habita en uno de los lugares emblemáticos de Estados Unidos, Cape Cod. Ni siquiera la familia se desplaza, como ya hicieran los protagonistas de La costa de los mosquitos, para permitirle escribir sobre el mismo tema. ¿Qué hace, pues, Tierra madre en esta selección? Sencillamente, rendir un homenaje a quien más se lo merece. Alfaguara publica a la par que esta novela El gran bazar del ferrocarril, el libro de viajes que lanzó al Olimpo de los viajeros a Paul Theroux. Desde entonces, no ha hecho sino deleitarnos. Hasta que en El último tren a la zona verde decide poner fin a sus periplos, explicándonos por qué en unas ochenta páginas que son la mejor reflexión sobre el viaje que se puede encontrar en las bibliotecas.
Cuando alguien suelta la pregunta tipo ¿quién es el mejor escritor de libros de viajes?, las respuestas varían. El primer lugar lo puede ocupar Bruce Chatwin, Jan Morris, Colim Thubron, Patrick Leigh Fermor, Rebecca West o Robert Byron. En eso es complicado ponerse de acuerdo. Pero en lo que todos coinciden es en que el segundo mejor escritor de libros de viajes es Paul Theroux. Por eso siempre estará aquí, con nosotros, incluso en este tipo de novelas en las que no podemos escrutar para distinguir cómo ha afectado una vida de viajes a la literatura que destila.

Para los habitantes de Cape Cod, madre es un ejemplo de piedad, austeridad y trabajo duro. Para su marido y sus siete hijos, es egoísta, a veces mezquina, siempre tirana y disfruta enfrentándolos entre sí. Angela, su favorita que murió en el parto, es la única capaz de entenderla, según dice a los demás. Entre estos se incluyen Fred, un abogado de oficio; Floyd, un divertido profesor; un par de inseparables hermanas cuya devoción por la figura materna ha consumido sus vidas, y JP, el narrador, un escritor de éxito cuyo trabajo menosprecia.
Tierra madre es un punzante retrato del impacto que el narcisismo materno puede tener en una familia, un cautivador, doloroso y a menudo divertido relato sobre una gran familia que discute, conspira, se confabula y finalmente vence los dolorosos lazos que la unen.

miércoles, 18 de abril de 2018

SAL&ROCA, ABRIL 2018

Para completar que nos ocupemos del mar, también cuidamos la tierra, y también con el trabajo dividido: por un lado los bosques, y por otro toda la naturaleza. Tal vez los bosques sean la metáfora de la naturaleza por excelencia, pero John Muir, el padre del conservacionismo, era presa del síndrome de Stendhal frente a cualquier paraje.
En-el-mar




En el mar
Toine Heijmans
Traducción de Goedele de Sterck
Acantilado




Esta es una novela casi breve sobre el poder evocador del mar. Las circunstancias que rodean el destino de los protagonistas, solo pueden suceder en el que es, a la postre, el territorio más inhóspito para el hombre. Podemos navegarlo, podemos, incluso, acabar contaminándolo hasta que se nos antoje una porquería, pero no podemos dominarle, porque nadie puede dominar la tempestad. Como nadie puede dominar la calma. De ahí que el destino, y junto a él la soledad que supone afrontarlo, la que nos lleva a viajar a lo más profundo para reconocer nuestra identidad, sea algo que solo puede surgir en el mar. Ni siquiera el amor entre un padre y su hija pueden dominar el territorio de la ballena blanca. Este libro tiene una lectura metafórica, sí, pero es que el mar, la contemplación del mar, es pura metáfora.
Inmerso en una profunda crisis personal, Donald decide navegar en su velero durante tres meses, con el silencio y la soledad como única compañía. Sólo en la última etapa de la travesía recogerá a su hija de siete años, Maria, para que lo acompañe del norte de Dinamarca a los Países Bajos. Alejados del mundo, el viaje se anuncia idílico, y entre padre e hija surge una complicidad que nunca antes habían conocido. Pero de pronto las nubes negras acechan en el horizonte y Donald está cada vez más angustiado; la noche en que estalla la temida y aterradora tormenta, Maria desaparece del barco… En el mar es una evocadora alegoría sobre la travesía de la vida y la posibilidad de gobernar el propio destino, y un magnífico homenaje a los navegantes legendarios, desde Ulises hasta el capitán Ahab.
Oceanospecesplatos




Océanos, peces, platos
Óscar Caballero
Arpa






La brecha la había abierto Philip Hoare con sus libros El mar interior o Leviatán. Óscar Caballero la sigue con la mejor entrega, porque si algo queda por explorar es el mar. ¿El Sáhara o la Antártida? Ya sabemos de su aspereza contra la vida. Pero los océanos son lugares donde todavía pueden habitar las especies más insólitas. De ahí extrae buena parte del gancho de este libro, cuyo contenido apenas precisa de apoyo para enganchar al lector: “¿Atún de bellota? Tal como suena. Lo dejó escrito Estrabón hace dos mil años: los atunes que llegaban a Cádiz por el Atlántico comían bellota, igual que nuestros mejores cerdos”. “Las costas de Galicia, como las de Irlanda, siempre estuvieron bien pobladas de vieiras, de ostras, de bogavantes… ¿Por qué entonces fueron durante siglos las regiones más castigadas por el hambre y la migración forzosa?”. “El pulpo dispone de las estructuras nerviosas que producen la conciencia. Igual que nosotros y que los monos, con sus 300 millones de neuronas se alista entre las pocas especies listas, las que desarrollaron el cerebro”. “¿Sabías que la ballena boreal es inmune al cáncer? Los biólogos están estudiando el porqué”. “Más del 90% de las especies marinas generan su propia luz. ¿Y si copiamos su reacción química para iluminar las ciudades sin electricidad? Sandra Rey está trabajando en ello desde 2013”.
Este libro se sumerge en la historia cultural y social de mares y océanos para conocer, entre muchas otras cosas, la singular vida de los peces que luego habremos de encontrar en la mesa. Una mesa flamante, pues el pescado y el marisco frescos son novedades rabiosamente contemporáneas. El ferrocarril primero y el avión más tarde los arrancaron a la sal, al ahumado, al secado y al escabeche que durante siglos les permitieron resistir largos viajes a vela en el mar y a caballo en tierra. El pescado, su auge, su extinción politizada, su cocina y su fraude son rasgos de identidad de nuestra cultura contemporánea.
Océanos, peces, platos es un maravilloso bazar de curiosidades marinas y marineras, culturales, científicas, geográficas e históricas: navega de las almadrabas y los esteros gaditanos a los yacimientos de algas bretonas; surca las artes de la pesca y las de la conserva; explora las curiosidades de las criaturas marinas y las de su cocción; trae brisas del hambre —durante siglos auténtica gastronomía de los pobres— y humos de la alta cocina; y destila refranes, leyendas y falsas tradiciones que en realidad no son más que de anteayer. En ese tejido de contradicciones, de parentescos que parecen lejanos y son próximos, nada este libro, y se moja.
El-lenguaje-de-los-bosques





El lenguaje de los bosques
Hasier Larretxea
Espasa





Que una de las editoriales grandes, Espasa, apueste por el tipo de libros que las pequeñas nos estaban regalando, libros sobre la naturaleza, sobre la convivencia con la naturaleza, sobre el respeto, sobre la ecología, es todo un síntoma de que algo está calando. Desconocemos si existe un criterio comercial y no queremos pensar en ello. Este es un libro escrito porque alguien encuentra la ecoterapia y la intenta compartir. ¿Se puede ser más humano? ¿Se puede ser más amable, más bueno, en el buen sentido de la palabra bueno? Sospechamos que no. El libro es una invitación para que los jóvenes sustituyan los videojuegos por los árboles, el smartphone por el viento, la dictadura académica por los animales y los senderos. Claro, los senderos. Porque en esta vida solo existen dos cosas imprescindibles: un sendero y una buena compañía.
Este libro quiere ser el sendero que escojas cuando te adentres en un bosque. Este libro quiere que crezca un árbol en tu palma de la mano desplegada. Este libro quiere mostrar el aliento y la respiración de los pasos pendiente arriba. El sonido del rastro sobre el manto de hojas del otoño. Este libro quisiera ser guía, brújula y esencia de todo aquello que rodea al árbol. Este libro es tierra, raíz, corteza, rama, hoja y fruto. Es nudo y temblor. La esencia espolvoreada de una vida curtida entre la espesura de la naturaleza. A este libro le gustaría sortear la niebla que lo cubre todo para amanecer en un rincón del paisaje en el que los pájaros le cantan al nuevo clarear del día. Este libro es la semilla de una vida que florece en los reencuentros y en la búsqueda de la hoja de ruta de la infancia que curte miradas y esencias. Este libro quisiera representar la ramificación que se eleva hacia el cielo claro, donde se reencuentran las generaciones, el mundo rural y la vida en la ciudad. Este libro quiere ser indagación y reflexión, ruta y cobijo.
Escritos-sobre-la-naturaleza




Escritos sobre la naturaleza (VOL.1)
John Muir
Traducción de Victoria Parra Ortiz
Capitán Swing




John Muir fue muchas cosas: naturalista, explorador, inventor, botanista, experto en glaciares, granjero, místico, excelente amigo, papá, marido, escritor, activista, padre del conservacionismo, enamorado de la naturaleza o motor para los parques nacionales.
Sus más de 300 artículos y doce libros presentan una narrativa que influye hasta hoy en los movimientos de cuidado del medio ambiente: cómo somos uno con la naturaleza, el valor al respeto a toda vida, el amor por el cuidado del entorno, la posibilidad de encontrar lo trascendente en ella. Muchos lo consideran el “Patrón de la naturaleza de Estados Unidos”, su bardo total y la quintaescencia del alma libre. Durante el siglo XIX este escocés que vivió casi toda su vida en Estados Unidos se convirtió, con sus artículos publicados en revistas, en la voz más atractiva y reconocida del movimiento de Estados Unidos para proteger a la naturaleza. Como buen escocés, aprovechó el poder de las historias para matricular a cientos de estadounidenses agotados por la carrera del progreso en su agenda de protección de nuestro entorno y nuestros “compañeros mortales”, los animales y las plantas. Leerlo es pasearse por California, Alaska, Escocia o cualquiera de los lugares que visitó, y sentir el viento, escuchar a los pájaros, hacerse mejor amigo de las plantas y sentir el misticismo de las “catedrales” de la naturaleza.
A los 28 años partió una caminata de 1,000 millas; solo y con una mochila fue desde Wisconsin a Florida, soñando con tomar un barco que lo llevara al Amazonas. Pero una malaria tropical cambió sus planes y, para recuperarse, le recomendaron el aire seco de California. Así, por pura casualidad, terminó en el estado en el que desarrollaría su particular visión de una naturaleza maravillosa, llena de lo sagrado y que estaba en permanente evolución.
California estaba sufriendo, como el resto de Estados Unidos, de la idea de que la naturaleza era propiedad del hombre para explotarla. Para Muir la naturaleza es clave para recargarnos y recrearnos, y conectarnos con lo más profundo; por eso consideraba que este proceso era autodestructivo y había que frenarlo, sin necesidad de frenar el progreso, pero cuidando lugares emblemáticos en los que él veía “la sonrisa de Dios”. En sus escritos nos pasea por lugares como Yosemite, Alaska o los bosques de sequoias; e invita a sus lectores a salir y experimentar la naturaleza para que se convenzan de que vale la pena salvarla.
En una vida de exploración, escritura y activismo político apasionado, John Muir se convirtió en el vocero más elocuente de Estados Unidos sobre el misterio y la majestuosidad de los parajes naturales. Figura crucial en la creación del sistema de parques nacionales estadounidense y un visionario profeta de la conciencia ambiental que fundó el Sierra Club en 1892, también fue un maestro de la descripción natural que evocó con poder e intimidad únicos los paisajes libres del oeste americano. La calidad espiritual y el entusiasmo hacia la naturaleza expresados en sus escritos ha inspirado a los lectores, incluidos los presidentes y congresistas, a tomar medidas para ayudar a preservar las grandes áreas naturales. Hoy Muir es referido como el "Padre de los Parques Nacionales".