miércoles, 19 de agosto de 2026

SAGRADA LA MATERIA

 

Sagrada la Materia

Annie Dillard

Traducción de Raquel Bada

Bamba

Madrid, 2026

75 páginas

 



«Cada día es un dios, cada día es un dios y lo sagrado se despliega en el tiempo». Así comienza este libro de Annie Dillard (Pittsburgh, 1945), empujándonos a reflexionar que implica ser espiritual. Dios (en minúsculas), lo sagrado y el tiempo, tres ejes que pueden producir ternura y a la vez llevarnos a reflexionar sobre cuánto mundo cabe dentro del este mundo, sobre las sombras de la caverna de Platón y cuál es la verdadera esencia de ese ser que proyecta esas sombras. Dillard no va a huir de lo religioso, de su creencia en un dios, en algo que daría sentido a todo lo creado, pero su idea sigue siendo la de trascender, la de meditar, con o sin palabras, acerca de la parte en la que deberíamos ser más alma y menos carne: «La gran piedra de molino del espacio es una ilusión, porque Dios es espíritu y los mundos, sus sueños más leves».

Ese Dios debería ser la única cosa grande en la que centrarse, pero el mundo de Dillard, como demostró en Una temporada en Tinker Creek o en Enseñarle a hablar a una piedra, es el de las cosas pequeñas. Ese Dios es, sobre todo, una intriga, pero donde ella quiere vivir es en el lugar donde están los insectos y el polvo que se acumula con el tiempo sobre los objetos bellos. Ahí es donde demuestra que es una de las autoras más sensitivas que podremos leer. Sus reflexiones son líricas y son intimistas, porque carece de certezas. Sagrada la Materia vuelve a ser una invitación a leer, a escuchar, a estar presente, a la atención y la serenidad. La única rebeldía posible, deducimos de la lectura de las obras de Dillard, es la de comulgar con la naturaleza, que es donde se encuentra su dios, una esencia que se parece mucho a la libertad.

Para ello Dillard se permite escribir con infinita libertad, desenvolverse en una prosa por momentos efectista, que nos recuerda algo al surrealismo, donde las frases no estaban previamente, sino que iban surgiendo a medida que corría el bolígrafo sobre el papel: «Tenemos menos tiempo del que creíamos, y ese tiempo es boyante, y amado, y lúcido, y explosivo, y salvaje». Esta secuencia de adjetivos es solo una demostración de la libertad que se permite, pues en ella están las contradicciones a la vez que los énfasis. «En este libro no va a ocurrir nada. Solo un poco de violencia en el lenguaje aquí y allá, en la esquina donde la eternidad roza el tiempo», dice, y es que la eternidad no es la suma del tiempo hasta que no encontremos su final, sino la ausencia de tiempo. En ese lugar es donde debería producirse lo que más desea Dillard, que vuelve a estar relacionado con la ligereza, con el proceso de conocerse, de explicar y explicarse, que está lejos de ser una meta.

La vida es vacío y uno puede aceptar ese vacío, como un monje budista, o llenarlo con lo que le plazca, que es algo a lo que tiene derecho siempre y cuando no haga daño. Dillard reclama ese derecho y nos muestra una buena ruta, la que comulga con lo sencillo y con lo espiritual sin pretensiones místicas. Es una autora homeopática, pues no intenta impactar, sino ir calando poco a poco. Es lenta y nos deslumbra con una imaginación que puede extrañarnos, porque no nos queda nada lejos lo que propone, pero no se nos había ocurrido pensar como ella piensa, y no sabemos por qué renunciamos a esa mirada. Dillard es una voz que nos ayuda a dar sentido a la lectura, y nos muestra que leer es algo que también existe fuera de las páginas de los libros, también existe a nuestro alrededor.


Fuente: Zenda

VIAJAR en Portugal

Viajar

Ricardo Martínez Llorca

Bookout 

Lisboa, 2026

248 páginas




Sobre la edición portuguesa de 'Tal vez viajar'

REIVINDICAR O DIREITO À VIAGEM LIVRE E BELA

 

Viajar é uma homenagem e um lamento, mais uma prova de que o amor, incluindo o amor pela viagem, é um conflito entre a realidade e o desejo. Gostaríamos de passar a vida a viajar, mas a viagem não faz sentido se não for acompanhada de beleza, poesia e amor pelos lugares percorridos e sentidos.

 

Viajar revolta-se contra a viagem que serve apenas
para aparecer nas redes sociais e decalca um autor
que andou de um lado para o outro com um
orçamento reduzido e muito tempo para refletir.
Um ensaio que entrelaça a melhor tradição literária dos livros de
viagens com uma
reflexão sobre o turismo de massas e os seus efeitos.


RICARDO MARTINEZ LLORCA

Nasceu em Salamanca, Espanha, em 1966. É escritor, viajante e já foi
alpinista e professor de desenho.

Descobriu tarde a sua vocação literária, mas hoje a sua obra abrange vinte títulos, que vão desde a ficção, homenagens a vidas de aventuras e outros géneros como a literatura testemunhal, de viagens e ensaios.

Colaborou em diversas revistas especializadas em viagens e
atualmente, colabora com as revistas «Zenda» e «Culturamas».
Pode segui-lo no seu blogue.


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miércoles, 5 de agosto de 2026

LA TORMENTA

 

La tormenta

Cynan Jones

Traducción de Matías Battiston

Chai

Madrid, 2026

162 páginas

 



Somos unos cuantos kilos de carne que con un poco de suerte vivirán alguna dulzura entre tantas tinieblas. Al parecer, retratar las tinieblas es el objetivo de buena parte de la producción artística y literaria, y esta obra, esta recopilación de seis cuentos, entra de lleno en el asunto, sin esconderse, sin mostrar la grieta entre las nubes por la que asome el rayo de sol. La tormenta es un libro en el que se aúna al miedo una extraña tristeza, entre otras razones porque nos coloca frente a lo que puede ser la realidad de una vida a la que estamos más acostumbrada a conocer por términos líricos, e incluso nostálgicos. Los cuentos de Cynan Jones (Gales, 1975) están ambientados en la naturaleza o el entorno rural, en los lugares donde los edificios y el asfalto no imponen su envergadura ni su color. Y lo que nos encontramos es con cuadros de Constable donde las nubes y el viento, y los senderos y las bestias, se tornan malas compañías, incomodidad, aprensión y motivos parar cargarse de ansiedad.

En realidad, Jones muestra poco, es parcial, lo cual viene a significar tanto como que es sincero. Su misión no es reflejar todo, sino intrigar, y para ello debe imaginar los minutos concretos, la atmósfera parcial. En cada cuento, acompañamos a un único protagonista, del que tampoco sabremos demasiado, del que apenas se nos descubrirá los suficiente como para entender el relato, el momento del relato. Es posible que intervenga algún otro personaje, pero el protagonista es único y solitario, como son solitarios los personajes de muchos cuentos de Jack London. Solo que aquí no hay aventura, porque la intención es, más bien, mostrarnos la posible vida en otro lugar, con lo que los cuentos están dotados de un incómodo costumbrismo. En ese lugar, al que nos lleva Jones, la atmósfera está cargada de una luz monótona, gris, la que corresponde al lenguaje sencillo, voluntariamente limitado, del que se vale el autor. En cualquier caso, es un lenguaje suficiente como para crear lo que a él más le interesa, que son imágenes inquietantes en la mente del lector.

Flota en el lugar algo que es más fuerte que la voluntad humana, algo que hace que los personajes sean muñecos afrontando la rutina y lo excepcional solo con sus fuerzas, que no son muchas. Se impone cierta tentación a pensar que nos está mostrando el terreno opuesto al lirismo, dado que las emociones no son amables, pero el lirismo también sirve para esto, para caminar entre el miedo y la dureza, para expresar lo crudo, para inquietar. Una inquietud que se incrementa por la falta de comunicación entre la gente, pues no es posible comunicarse con quien no existe o existe, pero muy poco. De hecho, sabemos que es un lugar con múltiples vidas gracias a que alguien se ha molestado en hacer una recopilación de los cuentos, dado que si solo leyéramos uno, nos quedaríamos con la soledad en la tormenta. Pero es la suma lo que da una buena entidad al libro, lo que crea mundo, lo que nos descubre una parcela de mundo que no sabemos si realmente nos apetecía conocer. Esta última frase pretende ser más un elogio que un reproche: un buen lector no se arredra ante lo que puede inquietar, y mucho menos si el origen de la inquietud viene de lo real, de algo que podría estar conviviendo con nosotros, aunque fuera en un lugar lejano de la geografía. Es posible, y de ahí el desasosiego, que ese lugar se esté expandiendo y amenace con colonizar el ánimo que flota en la atmósfera de nuestro planeta. Conseguir que la amenaza sea un valor literario es algo que uno descubre leyendo a Cynan Jones.