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miércoles, 22 de marzo de 2017

'Luz en las grietas' en Revista de letras

Por Román Piña Valls

Ricardo Martínez Llorca se enfrentó en 2015 a la frontera de los 50 años de un modo excepcional. Pocas personas de 50 años tienen razones para sentirse viejas; el autor de esta confesión, de estas memorias, sí. Además de exponernos el dolor de un vejez prematura, de una tortura física peor que la de una extrema vejez, este libro nos pone a dialogar con la pérdida en casi cada página. Es pues un libro sobre el dolor y sobre el duelo: el dolor que Martínez ha combatido toda su vida, debido a los efectos de una dolencia cardíaca grave; y el duelo por la muerte de su hermano pequeño, David, su hermano más querido, en los Alpes hace muchos años.

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Foto: Darío Rodríguez
Los libros felices son una categoría difícil de encontrar. Quien escribe usa la literatura para ajustar cuentas, independientemente del género, y suelta en el papel sus desasosiegos para poner las cosas en su sitio capítulo a capítulo. Así se mueve por el oficio Ricardo Martínez Llorca, el ganador del Premio Desnivel de Literatura de este año.
Luz en las grietas juega con confesiones a corazón abierto que el autor llama testimoniales y que son mensajes que necesitaba comunicar al exterior con una urgencia dirigida por el temor. “Empecé a escribir el libro pensando en que quizá cualquier mañana no me despertaba, por eso cada vez que avanzaba procuraba que el texto tuviese un final y, como no me he muerto, ha llegado a tener 200 folios. Tenía un papel pegado al ordenador con las claves de mi correo electrónico para que el texto se enviase a mis contactos en caso de que algo pasara”. Así las cosas, cada nuevo día significaba tener que añadir una parte extra que a veces hacía avanzar la trama, y en otras sencillamente “engordaba” lo escrito la víspera, añadiendo nueva vida y nuevos matices. También nuevos ajustes de cuentas, consigo mismo y con los demás.

Luz en las grietas habla de lo vivido bajo el yugo de una enfermedad de corazón, tan larga como la vida, una vida que parece que se agota sin agotarse, que va a detenerse, pero en realidad se alarga obligándonos a seguir viviendo.. Y habla también de los focos que iluminan sus rincones oscuros, es decir, la literatura, los viajes y la montaña, sobre todo la montaña.