Negro
Destellos
de un no color
Alain
Badiou
Traducción
de Susana Prieto Mori
Siruela
Madrid,
2026
95
páginas
El
negro es el color del tanatorio y también de la amnesia. Su opuesto sería,
entonces, el placer de los sentidos. Aunque esta afirmación contiene, eso sí,
un poco de maniqueísmo: el negro es el color de la muerte, y por tanto su opuesto
es vivir. La dalia negra, el humor negro, la viuda negra, e incluso la
oscuridad como boca de lobo, pueden ser temibles, pero el negro sirve, también,
para vestir a alguien con elegancia. Tal vez pueda achacarse que en este caso
el tipo llevaría un atuendo aburrido, elegante pero aburrido. Uno podría seguir
desarrollando este tipo de ideas durante varias páginas, y esa es, seguramente,
la intención de Alain Badiou (Rabat, 1937) en este ensayo sobre ese color, o
ese no color si nos atenemos a los colores luz, donde el negro es la ausencia
de color. Sin embargo, en la paleta de un pintor la suma chapucera de todos los
colores da como resultado el negro. Y así, de nuevo, nos embarcaríamos en
disquisiciones, que es la intención, repetimos, de Badiou, completar este
ensayo con nuestra experiencia y los datos que hemos recogido a lo largo de
nuestra vida.
Al
fin y al cabo, Badiou se vale de la suya para escribir, en buen orden, sus
impresiones acerca del negro. Observamos que utiliza constantemente
proyecciones, impresiones propias acerca del color, lo que él ha aprendido y no
oculta. De este modo, lo que se nos revela es una confesión acerca de la
construcción del pensamiento, y esa es la parte más sugerente de este libro.
Para ello compara constantemente la cultura contemporánea y la sociedad actual
con el pasado y entre sí, entre lo que sucede en diferentes geografías. Como no
puede ser menos, las páginas recogen buena parte del simbolismo, sobre todo del
simbolismo occidental. Debemos advertir aquí que en el idioma original en que
está escrito, francés, la palabra que define negro, noir, también se
emplea para oscuridad: le noir. Tener eso presente nos ayudará en un par
de ocasiones a comprender mejor a lo que se refiere Badiou, porque navega por
lo religioso, lo legendario, lo político y hasta un poco por lo sexual, además
de comentar lo que supone este color en ciertos escritores.
Y
luego está todo lo referido al racismo, al humanismo y a la siempre vigilante
idea de igualdad, esa que es como el horizonte: a medida que uno cree acercarse
a ella, vuelve a alejarse sin remedio. Negro. Destellos de un no color
es un libro diletante y ecléctico, una invitación a pensar, a no dejar de poner
en marcha esos mecanismos de análisis, aunque sea en cosas no relevantes, que
serán los que nos pongan a resguardo cuando tengamos que afrontar los capítulos
más atronadores de nuestros días. Negro puede ser el color de la corbata, pero
también el motivo para comenzar una redada esclavista.

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